-Una cosa no tiene relación con la otra. Entiendo que no hay nadie que hoy nos esté mirando que vaya a un colegio secundario y tenga alguna duda de si el año que viene va a poder ingresar a una universidad pública, por ejemplo la UBA. Me parece que nadie tiene dudas de que lo va a poder hacer. No me da la sensación que, efectivamente, haya algún chico terminando el secundario que tenga dudas sobre que el año siguiente pueda tomar estudios en lo que desee. Y por supuesto que nosotros no estamos en contra del presupuesto educativo para que las universidades funcionen de una manera óptima y eficiente, para que en el futuro podamos tener excelentes profesionales. De lo que estamos en contra es de todo lo que efectivamente se transfiere a las universidades que nadie sabe bien qué pasa y que no se traduce, por ejemplo, en cantidad de egresados versus la cantidad de inscriptos cuando uno hace la comparación entre universidades. Por lo tanto, lo único que queremos es que el dinero que va a las universidades se traduzca efectivamente en que los chicos terminen con un título universitario y que sean lugares que se usen para estudiar y no para ninguna otra cosa. Así que jamás estuvo en nuestros deseos ni en nuestra mente el hacer algo que perjudique a la educación en Argentina en cualquiera de los niveles.