Un eje trasero que hubo que rediseñar, una trompa que primero tomó forma en la computadora y después salió de una impresora 3D, soldaduras, pintura y muchas horas de taller en horario extracurricular. El auto eléctrico que construyeron los estudiantes de la Escuela Técnica N° 478 “Nicolás Avellaneda” de Santa Fe no nació en una fábrica ni en un equipo profesional de competición. Se hizo en la escuela, con las herramientas disponibles, los conocimientos de los profesores y, sobre todo, las ganas de los estudiantes de llevar su trabajo hasta un autódromo.
De la escuela al autódromo: alumnos de la Avellaneda construyeron un auto eléctrico
Estudiantes de la Escuela Técnica N° 478 Nicolás Avellaneda diseñaron y armaron un vehículo de emisión cero que pondrán a prueba junto a otras 154 escuelas del país. Con mejoras en la mecánica, una trompa fabricada con impresora 3D y mucho trabajo en equipo, viajarán a la competencia nacional.

Este viernes, tras una reunión con las familias de los chicos, ya se respiraba clima de viaje. Trece estudiantes, acompañados por sus docentes, se preparan para representar a la institución en el Desafío Eco YPF 2026, el campeonato argentino de autos eléctricos diseñados y construidos por alumnos de escuelas técnicas. La cita será del 6 al 8 de noviembre en el Autódromo Eusebio Marcilla de Junín, provincia de Buenos Aires, donde participarán 155 establecimientos educativos de todo el país.
Este es el segundo auto que construye la institución, ubicada en Calcena 955. “Este año comenzamos a trabajar desde principios de año. Es un auto nuevo, nada que ver con el anterior. Se mejoraron mucho los ejes, la transmisión y la parte delantera; se lo hizo un poco más aerodinámico", explicó Claudio Torres, profesor de Electricidad y Electrónica de la escuela, uno de los docentes que coordina el proyecto, junto a Rodrigo Mataloni y Mario Villalva.
La experiencia había comenzado en 2025, cuando los estudiantes armaron su primer prototipo prácticamente a contrarreloj y con recursos escasos. Esta vez tuvieron más tiempo para trabajar y, además, contaron con un kit de repuestos aportado por el gobierno provincial. El equipamiento básico de la competencia es estandarizado y debe adquirirse a la organización: incluye el motor, la controladora, el acelerador, los cinturones de seguridad y las llantas, entre otros componentes.

El acompañamiento provincial también permitió incorporar tecnología al taller. A través del nuevo Fondo Provincial para la Educación Técnica (Fopet) del Ministerio de Educación, la escuela recibió una soldadora láser y una impresora 3D. Esta última fue clave para fabricar la trompa del vehículo.
“Todos los años la idea es ir mejorando el auto, ir haciendo las cosas más eficientes”, resumió Torres, mientras los “pilotos” -que son los alumnos con menor peso- probaban el auto en el SUM de la escuela. La semana que viene serán las pruebas para toda la escuela.
Aprender haciendo
Máximo Basilio, de 6° año de Electromecánica, dijo estar “muy entusiasmado, más que nada por el tiempo que tuvimos. No como el año pasado, que lo armamos casi en 3 meses. Tuvimos casi todo el año para hacerlo y siempre aprendiendo de los profesores, de las experiencias. Muy lindo todo".
Augusto López, de 4° año, coincide en que buena parte del aprendizaje ocurrió frente a las máquinas y las herramientas. "Es algo bastante bueno para hacer entre compañeros, porque armando este auto aprendés una banda de cosas, cómo usar todo tipo de máquinas y el trabajo con compañeros y con los profes que te van guiando".

Para él, uno de los mayores desafíos fue el tren trasero, donde se ubican el motor, la controladora y las baterías. Es una zona que exige precisión en las medidas y en el montaje de cada componente.
Lucas Muro, también de 6.º año y uno de los pilotos, trabajó en la estructura y en el eje trasero. Allí hicieron una de las modificaciones mecánicas más importantes respecto del prototipo anterior: incorporaron un sistema para que las dos ruedas giren a distintas velocidades al tomar una curva.
La experiencia anterior sirvió para corregir errores. También modificaron la estructura exterior, la carcasa, los colores, el asiento y el volante, buscando que el vehículo fuera más cómodo y eficiente. "Ahora estoy mucho más confiado, mejor preparado, con más tiempo. Toda esa experiencia la podemos más adelante llevar al ámbito laboral, es una base muy buena para aprender", destacó el estudiante.
Horarios extras
El proyecto es extracurricular y convoca a estudiantes de 4, 5 y 6 año de Electromecánica. “Cada uno encuentra un lugar según sus habilidades e intereses: algunos se especializan en soldadura, otros en tornería, mecánica o pintura. También hay quienes se ocupan de la comunicación y de registrar el proceso en redes sociales”, explicó el profesor Torres.
"Todo es nuevo y complicado para ellos, pero se forman lindos grupos. La idea es que aprendan a trabajar en equipo, porque el día de mañana van a ir a trabajar y no van a poder elegir con quién hacerlo”, señaló. El docente contó que, además de los conocimientos técnicos, el desafío es aprender a organizarse, coordinar tareas y encontrar una función para cada integrante.
Esa experiencia también la destacó Candela Arrieta, encargada de prensa del equipo. "Este proyecto nos ayudó a aprender a convivir con mucha gente, incluso con compañeros de años mayores. Nos sirvió un montón para entender, respetar a los demás, experimentar con herramientas, no tenerles miedo y aprender", dijo.
Romina Ceballos, colaboradora en el diseño, y Selene Ayala, quien también estará al volante, compartieron sus expectativas por el viaje. “Estamos muy entusiasmadas por la nueva experiencia. Es un equipo muy lindo", contaron.

También se gana con estrategia
En Junín no alcanzará con tener un auto rápido. El Desafío Eco YPF propone distintas pruebas que ponen a examen tanto la construcción como la eficiencia energética de los prototipos. La programación contempla varias carreras durante el sábado y el domingo, entre ellas pruebas de velocidad, slalom, sprint femenino y una competencia de resistencia de una hora y veinte minutos, con cambio obligatorio de piloto.
Los vehículos pueden alcanzar velocidades cercanas a los 45 km por hora. "Tenemos que ir controlando el consumo de las baterías. Hay una estrategia de ver a cuánto vamos, porque si en una prueba castigás mucho la batería, después no va a llegar tanto para la siguiente", explicó Torres.
Además, los equipos deben presentar el vehículo ante un jurado y explicar cómo lo construyeron, qué materiales utilizaron, cuáles son sus innovaciones y qué elementos reciclaron. La fiscalización técnica previa es determinante: el auto debe cumplir con las medidas de peso, altura, ancho y despeje del suelo establecidas en el reglamento para recibir la habilitación y entrar a la competencia.
La Escuela Avellaneda ya sabe que enfrente tendrá instituciones con mucha experiencia, con vehículos que llevan varias ediciones de desarrollo y que ganan siempre. Pero también sabe lo que consiguió en su propio taller. Para los alumnos, la carrera habrá comenzado mucho antes de que se encienda la señal de largada: empezó cuando se animaron a diseñar, soldar, equivocarse y volver a intentar.
Para colaborar
-Se puede ingresar al Facebook de Desafío Eco YPF y dar "Me gusta" o un corazón a la placa 74 para sumar votos y tener algunas ventajas en la competición.
-También se puede colaborar para que los chicos viajen a Buenos Aires, al alias Auto.478.avellaneda (que es del profesor a cargo).









