Referentes institucionales, académicos y líderes de distintos países se reunieron en el XVI Congreso Mundial de la Organización Mundial de Antiguos Alumnos de la Educación Católica (OMAEC). Bajo el lema Unidos por la paz, el congreso tuvo lugar en República Dominicana.
Inteligencia artificial y paz: una reflexión desde la universidad
El rector de la Universidad Católica de Santa Fe, Eugenio Martín De Palma, expuso en Congreso Mundial de la OMAEC en República Dominicana.

Argentina estuvo presente a través del rector de la Universidad Católica de Santa Fe, Eugenio Martín De Palma. Con su ponencia titulada “¿La Inteligencia Artificial nos aleja o nos acerca a la paz?”, ofreció una reflexión académica y ética sobre los desafíos que plantea el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial en el mundo de hoy. La presentación es fruto de un documento de trabajo elaborado en conjunto con el Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial de la Casa de Estudios.
¿IA para el desarrollo?
El encuentro propuso una agenda centrada en la promoción de la paz como eje transversal, a través de conferencias, paneles y espacios de diálogo que abordaron su vínculo con la justicia, el desarrollo, la fe y los desafíos contemporáneos. Participaron autoridades eclesiales, representantes de OMAEC y dirigentes internacionales.

En ese marco, se desarrollaron exposiciones sobre problemáticas actuales, integrando miradas académicas, sociales y éticas. La participación de De Palma se inscribió en este espacio de reflexión global orientado a pensar el futuro desde una perspectiva humanista y comprometida con el bien común.
Su disertación abordó el impacto de la IA no solo desde una perspectiva tecnológica, sino también antropológica, social y educativa. "La inteligencia artificial representa una de las transformaciones más significativas del siglo XXI, comparable en magnitud a la Revolución Industrial, aunque con efectos directos sobre dimensiones cognitivas, culturales y políticas de la vida humana en la sociedad”, observó De Palma.
Factor humano
Tomando como referencia distintos documentos recientes del Magisterio de la Iglesia —entre ellos el Mensaje para la 57ª Jornada Mundial de la Paz del Papa Francisco, el documento Antiqua et nova del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación, y la carta apostólica “Dibujando nuevos mapas de esperanza” de León XIV—, la ponencia de De Palma subrayó la necesidad de orientar el desarrollo tecnológico hacia el bien común, la dignidad humana y la construcción de una cultura de paz.

“La inteligencia artificial no constituye en sí misma una causa de paz o de conflicto, sino una herramienta cuyo impacto depende de las decisiones humanas que orientan su diseño, implementación y regulación”, aseguró el rector de la UCSF. En ese sentido, remarcó que la responsabilidad ética y moral continúa siendo indelegable y debe situar siempre a la persona en el centro.
Asimismo, resaltó el papel de las universidades como espacios privilegiados para integrar innovación tecnológica, formación ética y compromiso social. En este contexto, presentó el trabajo que viene desarrollando el Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial de la UCSF, concebido como un ámbito institucional de investigación aplicada, innovación y reflexión interdisciplinaria sobre el uso responsable de la IA.
Algunas coordenadas
Entre las reflexiones finales, el documento de trabajo señala que existen algunos criterios fundamentales para orientar la inteligencia artificial hacia la construcción de la paz.
En primer lugar, la centralidad de la persona humana como principio rector de toda innovación tecnológica. Luego, la primacía del bien común sobre intereses particulares o geopolíticos. En tercer lugar, la responsabilidad humana indelegable en decisiones que afecten derechos fundamentales. Finalmente, la necesidad de marcos regulatorios internacionales que prevengan usos destructivos y garanticen transparencia.

Por último, remarcó que, tal como señalan los documentos analizados, “el verdadero progreso no radica únicamente en la sofisticación tecnológica, sino en la capacidad de integrar la innovación dentro de un proyecto humanista orientado a la justicia, la fraternidad y el bien común”.
En este contexto, destacó que el ámbito educativo —y especialmente la universidad— enfrenta el gran desafío de promover y orientar la educación hacia una armonía entre del desarrollo técnico y el desarrollo integral de la persona humana.
Manifiesto por la paz
Uno de los hitos del encuentro fue la presentación y firma del Manifiesto del XVI Congreso Mundial de la OMAEC, que resume las conclusiones del encuentro y reafirma el compromiso de los antiguos alumnos a ser agentes de justicia y constructores de paz desde sus profesiones, familias y comunidades, denunciando la corrupción, la exclusión y la polarización.
En el documento, los participantes declaran su convicción de que “sin justicia no hay paz” y reafirman que la paz no es mera ausencia de conflicto, sino el fruto del respeto a la dignidad humana, el Estado de Derecho y la equidad social. “La paz es posible cuando la justicia se vive y se enseña desde la niñez”, expresa el manifiesto.
En esta línea, se comprometen a ser testimonio de integridad en los espacios laborales y públicos, a formar a las nuevas generaciones en valores de verdad, solidaridad y servicio, y a trabajar en red como OMAEC para responder a los desafíos de la región y del mundo
La OMAEC es una asociación internacional fundada en 1967, a iniciativa del Papa San Pablo VI, que agrupa federaciones, uniones y asociaciones de antiguos alumnos de instituciones educativas católicas en todo el mundo. Su misión es trabajar desde la fe por la formación integral de la persona, promover una cultura de paz, justicia y solidaridad, y conectar a exalumnos como agentes de cambio social. La organización mantiene presencia activa ante organismos como la UNESCO y la ONU.










