Cabe destacar que desde la pospandemia fueron varios los tanques cinematográficos que se realizaron en esta ciudad, en sintonía con el objetivo de instalar la ciudad como polo de locaciones: Vera y el placer de los otros de Federico Actis y Romina Tamburello, Perros del viento de Hugo Grosso, Argentina, 1985 de Santiago Mitre, Empieza el baile de Marina Seresesky, Un crimen argentino, de Lucas Combina, y Sed de Julia Solomonoff. En ese entonces el ex secretario de Cultura, Dante Taparelli se entusiasmaba con la idea de “Rosario como cinema verité”, pero este año el panorama, de la mano con la crisis del INCAA, ya es magro nuevamente: este año son dos o tres coproducciones en proceso de rodaje.