¿Habrá algún joven que haya vivido los ochenta y no haya querido ponerse un kimono blanco, atarse un hachimaki en la cabeza y ejecutar la famosa ‘patada de la grulla’ para vencer al peor de los matones de la escuela? ¿O tener como vecino a un simpático japonés que resulta ser un experto karateca, dispuesto a enseñar un arte milenario para que se haga algo de justicia? Es difícil imaginarlo. La película "Karate Kid", que se estrenó hace justo 40 años, el 22 de junio de 1984, dejó una marca tan fuerte en la cultura popular que sigue presente, como si el tiempo no hubiera pasado. Hasta tal punto que “Cobra Kai”, la serie que sirve como secuela de la franquicia, se ha convertido en uno de los productos más rentables de los últimos años.

































