A mediados de la década de 1990 el estudio de animación Walt Disney había recobrado el poderío de antaño. Tras más de dos décadas de infortunio, en 1989 la necesaria renovación de contenidos llegó gracias a “La sirenita”, en la cual John Musker y Ron Clements fueron capaces de adaptar con sabiduría el cuento de Hans Christian Andersen, creando íconos como Ariel, Flounder, Sebastian, Ursula y el propio Tritón. Lo que vino después, en el primer lustro de la última década del siglo XX fue apoteósico: “La bella y la bestia”, “Aladdín”, “El rey león”, “Pocahontas” y “El jorobado de Notre Dame”. Más allá de los matices propios de la heterogeneidad de los proyectos elegidos, lo cierto es que el nombre “Disney” volvió a latir con fuerza en los corazones de chicos y grandes de todo el mundo.

































