Aunque en los últimos años los esquemas se complejizaron bastante (“IntensaMente”, “Frozen” y “Soul” son ejemplos en este sentido) en general las películas de Disney no se caracterizaban por los matices. Héroes y heroínas solían ejercer sus roles sin ambigüedades y los villanos cumplían su papel ominoso sin plantearse dilema moral alguno. De hecho, hay que reconocer que si algo hizo con precisión quirúrgica la famosísima factoría de dibujos animados es crear malos antológicos, capaces de colarse en la memoria del espectador para no irse nunca más.



































