Cada 18 de julio, el mundo se une para conmemorar el nacimiento de Nelson Mandela, una fecha instituida por las Naciones Unidas en 2009 que trasciende el simple homenaje histórico. Lejos de ser una celebración pasiva, el Día Internacional de Nelson Mandela se consolidó como un movimiento global que desafía a cada ciudadano a dedicar 67 minutos de su tiempo a tareas solidarias, reflejando los 67 años que el líder sudafricano consagró al servicio público y a la incansable defensa de los derechos humanos.
Por qué este 18 de julio se celebra el Día Internacional de Nelson Mandela
Esta fecha impulsada por la ONU invita a la acción social. En este video repasamos su lucha contra el apartheid, sus 27 años en prisión y su ejemplar política de reconciliación. Además, te contamos en qué consiste el desafío de los "67 minutos por Madiba" y por qué sus ideas sobre la justicia social y la pobreza siguen vigentes hoy.


El origen de la fecha y el reconocimiento de la ONU
La elección del 18 de julio rinde honores al día del nacimiento de Nelson Rolihlahla Mandela en 1918, en la pequeña localidad sudafricana de Mvezo. La Asamblea General de la ONU oficializó la jornada para reconocer formalmente su gigantesco aporte a la paz, la reconciliación, la igualdad de género, los derechos de la infancia y la lucha contra la pobreza.
En su momento, el exsecretario general Ban Ki-moon lo definió como "la encarnación viva de los valores más elevados de las Naciones Unidas". En sintonía, el actual secretario general de la ONU, António Guterres, remarcó en su mensaje para este año que Mandela entendía con claridad que "acabar con la pobreza no es un acto de caridad; es un acto de justicia", una premisa que cobra especial relevancia frente a las crecientes desigualdades globales actuales.
Del banquillo de los acusados a la presidencia histórica
La trayectoria de Mandela resume las mayores tensiones de la Sudáfrica del siglo XX. Como abogado y activista, lideró la resistencia contra el apartheid, el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca que restringía los derechos más básicos de la población negra.

Su activismo lo llevó a enfrentar el histórico "Juicio de Rivonia" en 1963. En el banquillo de los acusados, pronunció un alegato icónico que marcó al siglo XX:
"He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con las mismas oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero alcanzar. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy preparado para morir".
Condenado a cadena perpetua, Mandela pasó 27 años en prisión —gran parte de ellos en la inhóspita isla de Robben Island—. Lejos de apagar su voz, el encierro lo convirtió en el símbolo global de la libertad. Tras ser liberado en 1990 en medio de un país al borde del colapso, lideró en 1994 las primeras elecciones democráticas multirraciales de Sudáfrica, convirtiéndose en el primer presidente negro de su nación.

La doctrina de la reconciliación y el desafío actual
El mayor hito de "Madiba" —nombre del clan con el que se lo llama respetuosamente en su tierra— no fue la conquista del poder, sino la decisión de evitar las represalias y optar por la reconciliación nacional. "En lugar del odio y la venganza, elegimos la reconciliación y la construcción de la nación", recordaba el propio líder para explicar cómo se salvó al país de una guerra civil.
Hoy, más de una década después de su fallecimiento, la Fundación Nelson Mandela advierte que el contexto internacional está profundamente marcado por la polarización política, crisis climáticas y conflictos armados. Por ello, la campaña oficial de la fundación para este año se presenta bajo el lema 'It Is In Your Hand' ("Está en tus manos"), apelando de forma directa a la responsabilidad colectiva.

La meta práctica de la jornada se traduce en los ya tradicionales 67 minutos de servicio comunitario. Se trata de una invitación abierta a escuelas, empresas y ciudadanos de todos los continentes para realizar acciones en apoyo a sectores vulnerables, proyectos educativos o mejoras medioambientales, demostrando que el cambio social duradero no depende únicamente de los gobernantes, sino de la acción de cada persona.









