La Antártida es mucho más que el continente ubicado en el extremo sur del planeta. Su enorme capa de hielo almacena una cantidad de agua dulce capaz de modificar por completo el mapa mundial si algún día llegara a derretirse en su totalidad. Según la NASA, el hielo de la capa antártica contiene suficiente agua para elevar aproximadamente 58 metros el nivel medio global del mar si todo se fundiera.
Qué pasaría si la Antártida perdiera todo su hielo: qué dice la ciencia
Si todo el hielo que está sobre tierra llegara a desaparecer, el nivel medio global del mar podría subir unos 58 metros. Qué consecuencias tendría y por qué no es un escenario para el corto plazo.

La cifra permite dimensionar la magnitud del escenario, pero no significa que la ciencia esté anticipando una desaparición completa del hielo antártico. Por el contrario, se trata de una hipótesis extrema que ocurriría en escalas de tiempo mucho mayores que las que se utilizan habitualmente para las proyecciones climáticas del siglo XXI.
Lo que sí está ocurriendo es una pérdida de masa de hielo en la Antártida. Las mediciones satelitales muestran que el continente está perdiendo hielo y que ese proceso contribuye al aumento del nivel del mar. NASA estima que la Antártida perdió en promedio alrededor de 150.000 millones de toneladas de hielo por año en las últimas décadas analizadas.

Un aumento del nivel del mar que cambiaría las costas del planeta
El efecto más evidente de una pérdida completa del hielo antártico sería el aumento del nivel de los océanos.
La razón es sencilla: gran parte del hielo que cubre la Antártida está apoyado sobre el continente. Si ese hielo se derrite, el agua termina incorporándose al océano y aumenta su volumen.
La NASA calcula que el potencial total de la capa de hielo antártica equivale a unos 58 metros de aumento del nivel medio global del mar.
Eso no significa que todos los lugares del planeta quedarían exactamente 58 metros bajo el agua. El número es un promedio global. El impacto real sería diferente de una región a otra debido a factores como la forma de las costas, la gravedad, los movimientos verticales del terreno y la circulación oceánica.
De todos modos, un aumento de semejante magnitud transformaría las zonas costeras de prácticamente todos los continentes.
Ciudades, puertos, áreas industriales, rutas, aeropuertos y grandes extensiones habitadas ubicadas cerca del nivel del mar quedarían expuestas a una transformación radical.
El IPCC señala que la pérdida de masa de las capas de hielo es una fuente importante de aumento del nivel del mar y advierte que algunos procesos vinculados con las capas de hielo pueden volverse efectivamente irreversibles en escalas de tiempo humanas si continúan determinadas condiciones de calentamiento.
Por eso, el escenario de una Antártida sin hielo no debe interpretarse como una inundación repentina. Sería el resultado final de un proceso climático extremadamente prolongado.

Qué ocurriría con las costas argentinas
Argentina también estaría entre los países afectados por un aumento importante del nivel del mar.
La costa argentina se extiende a lo largo del Atlántico Sur y comprende grandes áreas de baja altitud. Un incremento global de varios metros modificaría los ambientes costeros, los humedales, las desembocaduras de los ríos y las zonas cercanas al litoral.
Pero hay que diferenciar este escenario extremo de las proyecciones para las próximas décadas.
El CONICET, al difundir las conclusiones del informe del IPCC sobre océanos y criósfera, señaló que el aumento del nivel del mar está relacionado principalmente con el calentamiento de los océanos y la pérdida de hielo continental, y que la magnitud futura dependerá de la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Además, el impacto no se limitaría a la superficie que pudiera quedar cubierta por el agua. Las modificaciones del nivel del mar aumentarían la exposición de las comunidades costeras a inundaciones y otros eventos extremos.
Esto es especialmente relevante para las regiones donde existe infraestructura construida cerca de la costa o de cursos de agua conectados con el océano.
¿Qué pasaría si la Antártida perdiera todo su hielo?
Un análisis sobre el impacto potencial en los océanos, el clima global y las costas argentinas a partir de datos científicos.
No todo el hielo antártico se comporta de la misma manera
Hay otra diferencia fundamental para entender el problema: no todo el hielo de la Antártida es igual.
Una parte se encuentra sobre tierra firme y otra forma plataformas o barreras de hielo que flotan sobre el océano.
Esta diferencia importa porque cuando una plataforma de hielo que ya está flotando se desprende, el efecto directo sobre el nivel del mar no es equivalente al de derretir hielo que estaba apoyado sobre tierra.
El CONICET explicó esta diferencia al analizar los desprendimientos registrados en la barrera Larsen. Debido a que ese hielo ya flotaba en el mar, su desprendimiento no producía por sí mismo un aumento equivalente del nivel de los océanos.
Sin embargo, las plataformas flotantes cumplen una función importante porque pueden actuar como una especie de contención para los glaciares que están detrás. Su pérdida puede favorecer una aceleración del flujo de hielo continental hacia el océano.
Por eso, para los científicos no solamente importa cuánto hielo se derrite en la superficie. También es fundamental observar cómo cambian los glaciares, las plataformas de hielo, el océano que rodea al continente y la velocidad con la que la masa congelada se desplaza hacia el mar.

Qué pasaría con el clima y los océanos
La desaparición de una enorme cantidad de hielo también tendría consecuencias sobre el sistema climático.
La Antártida es una reserva gigantesca de agua dulce y forma parte de un sistema oceánico y atmosférico que influye en la distribución del calor alrededor del planeta.
El IPCC advierte que la pérdida de hielo antártico y los cambios en el océano Austral pueden modificar procesos de circulación oceánica.
Además, la desaparición de una superficie cubierta por hielo reduciría la capacidad del planeta para reflejar parte de la radiación solar. Las superficies claras reflejan una mayor proporción de la energía solar, mientras que las superficies más oscuras absorben más.
Eso significa que una transformación de semejante escala no tendría solamente un efecto sobre el nivel del mar: también alteraría las condiciones físicas del sistema climático.
La pérdida de hielo también tendría consecuencias sobre los ecosistemas antárticos. Investigaciones difundidas por el CONICET muestran que el retroceso de los glaciares y los cambios ambientales ya están afectando ecosistemas costeros de la Península Antártica, donde las modificaciones en el aporte de sedimentos y las condiciones del ambiente pueden alterar comunidades marinas.

¿La Antártida podría quedarse sin hielo en este siglo?
La respuesta corta es, no es lo que indican las proyecciones científicas actuales.
El escenario de una desaparición completa del hielo antártico es muy diferente de los escenarios que se utilizan para analizar el cambio climático durante este siglo. La propia NASA señala que el derretimiento completo de la capa antártica no es algo que vaya a ocurrir en un futuro cercano.
La preocupación científica actual está puesta en cuánto hielo puede perderse, a qué velocidad y cómo esa pérdida contribuirá al aumento del nivel del mar.
Las mediciones satelitales permiten seguir esos cambios desde el espacio. NASA explica que la capa antártica viene perdiendo masa desde 2002 y que esa pérdida contribuye al aumento del nivel global del mar.
Por eso, la pregunta sobre qué ocurriría si la Antártida perdiera todo su hielo sirve para dimensionar el enorme papel que tiene el continente blanco en el sistema climático, pero no debe confundirse con un pronóstico.
La cifra de 58 metros representa el potencial total del hielo antártico continental si se derritiera completamente. No es una estimación de cuánto subirá el mar durante los próximos años ni durante este siglo.
El verdadero desafío científico es determinar cómo evolucionará la pérdida de hielo en las próximas décadas y siglos. Cada fracción adicional de hielo que se pierde tiene consecuencias sobre el nivel del mar, los océanos, los ecosistemas y las comunidades que viven en las zonas costeras.
La Antártida, en ese sentido, funciona como uno de los grandes indicadores del cambio climático: lo que sucede en el continente blanco no queda solamente allí, sino que puede terminar repercutiendo a miles de kilómetros de distancia.








