Cruzar la puerta del archivo de El Litoral es, literalmente, suspender el tiempo. El aire se siente distinto: fresco, controlado, casi ceremonial. Y el silencio solo se interrumpe por el sonido de los libros apoyados sobre la mesa y el pasar de las páginas que han visto pasar más de un siglo de historia santafesina. En el Día Internacional de los Archivos, Mariano Rinaldi, historiador y uno de los responsables de proteger este tesoro, explicó por qué este rincón del diario no es un depósito del pasado, sino un motor vivo del presente.
La hemeroteca de El Litoral, una “cápsula del tiempo” que alberga la historia de Santa Fe
Con un sistema de conservación y digitalización, el archivo local resguarda tesoros históricos y abre sus puertas a investigadores y ciudadanos.


"Me gusta mucho la palabra recurrir", dice Mariano, mientras acomoda con precisión quirúrgica uno de los tantos tomos que vigila a diario. "El archivo está pensado para la consulta de ciudadanos, investigadores y periodistas. La hemeroteca del diario nos ayuda a trasladarnos al pasado y a construir una memoria en plural a través de la historia social, política y cotidiana de la ciudad".

El arte de conservar una "cápsula del tiempo"
Mantener vivo un papel que atravesó décadas de humedad santafesina no es tarea para improvisados. Menos aún cuando el diario ha sido testigo clave desde su fundación en 1918. El proceso actual es un verdadero frente de batalla contra el deterioro natural.
- Clima controlado: en la actual sede de la zona portuaria, el sistema de deshumidificación es vital. El papel exige una temperatura estable: ni muy húmedo, ni muy seco.
- Luz y protección: las luces de la sala son frías y se utilizan cajas especiales de conservación que protegen el material del calor extremo, la humedad e incluso los incendios.
- Protocolo riguroso: el uso de guantes es obligatorio. La grasa natural de la piel es uno de los peores enemigos del papel antiguo.
"Estamos atravesando un fuerte proceso de conservación de los tomos y fascículos en papel. Paralelamente, avanzamos con la digitalización y ya llevamos aproximadamente la mitad del archivo", detalla Rinaldi, reconociendo además el trabajo de su compañera Carmen Zhaler en la atención al público y el archivo fotográfico.

Mudanzas, locuras y un tesoro privado único en su tipo
Llevar el archivo de un edificio a otro a lo largo de los años fue, en palabras del propio historiador, "una verdadera locura". La última mudanza capitalizó los errores de la experiencia de 2015, logrando resguardar no solo las páginas impresas hasta 2016, sino un tesoro oculto: fotografías reveladas desde 1973 y negativos guardados desde fines de los años 40 y 50 que esperan ser revelados. Actualmente, en el día a día, se avanza en la catalogación y desgrabación del archivo audiovisual de CyD Litoral.
Este esfuerzo coloca a El Litoral en un lugar de vanguardia absoluta en el país, ya que "en cuanto a la digitalización, en el ámbito privado, somos los únicos que estamos afrontando con recursos propios un proceso integral de cuidado y digitalización de nuestro patrimonio. El resto son instituciones públicas como el Archivo General de la Nación o el de la Provincia", explicó Rinaldi.

De la carrera de triciclos a las "Memorias de Santa Fe"
Como historiador, el período que más interpela a Rinaldi es la historia reciente: los años '80 y principios de los '90, vinculados al peronismo santafesino. "El diario de esos años tiene una enorme potencia cultural, económica y política. Sus suplementos e infografías son de una calidad impresionante", destacó.
Sin embargo, la magia del archivo muchas veces se esconde en los márgenes de las grandes noticias: "Siempre recuerdo una carrera de repartidores en triciclo realizada en 1939. Esa simple noticia te habla de la estructura social, del trabajo infantil de entonces, del crecimiento del comercio y de la vida cotidiana de la ciudad. Los libros de Memorias de Santa Fe (editados por El Litoral) están llenos de esas microhistorias que muestran cómo creció la ciudad".

Un archivo vivo y abierto a la comunidad
El archivo de El Litoral no descansa. Por la mañana recibe a investigadores y por la tarde nutre las notas de la redacción para la web y el papel. Aunque gran parte del material histórico que comprende el período desde 1930 a 1979 ya está disponible en la Biblioteca Digital (nacida de un convenio en 2009 tras la microfilmación del material) y en el archivo provincial, las décadas de 1980 y 1990 todavía requieren la consulta presencial del papel.
Cualquier ciudadano puede acercarse a consultar este patrimonio solicitando un turno previo. "Hay mucha demanda, por lo que es necesario tener paciencia", aclara Mariano. Además, el diario brinda un servicio gratuito a organismos públicos y bibliotecas populares enviando copias digitalizadas por correo electrónico.
"Lo que más disfruto es que el archivo no quede solamente preservado, sino que vuelva a circular y genere nuevos contenidos. Es una cápsula del tiempo que mantiene viva la memoria periodística de Santa Fe", concluyó con una sonrisa, antes de volver a colocarse los guantes y sumergirse, una vez más, en la historia.








