Las páginas de El Litoral guardan la historia reciente de la ciudad de Santa Fe. Desde 1918, el vespertino acompaña el pulso de la capital provincial, lo define. También en cuestiones vinculadas a desastres y tragedias. Así surge el recuerdo de un derrumbe que dejó un muerto y 13 heridos, ocurrido 50 años atrás.
Un muerto y 13 heridos: el trágico saldo del derrumbe de un edificio céntrico que paralizó a la ciudad
El 8 de julio de 1976 sucumbió una propiedad ubicada en calle Tucumán al 2400, donde funcionaba la Caja de Créditos Garay Cooperativa. La crónica y las fotos del desastre.

La gravedad del episodio le significó salir en la tapa del diario, algo poco común para cuestiones locales en las portadas de aquellos días. La magnitud de lo ocurrido se plasmó en una amplia cobertura, con fotos y crónicas del penoso hecho registrado en Tucumán al 2.400.

Minutos desesperantes
“Trágico derrumbe en nuestra ciudad”, tituló El Litoral acompañado con una foto del desastre. En la imagen se pueden apreciar los escombros y aquellos individuos que acudieron a asistir a los heridos.
“Un accidente de impresionantes aspectos ocurrió poco después de las 11.15 en pleno centro de la ciudad, precisamente en la zona bancaria, en momentos en que la afluencia de público era considerable, máxime si se tiene presente que la jornada de hoy precede a días feriados”, aseguró el diario.
Y describió la crónica: “A la hora indicada un fuerte estrépito conmocionó la zona. En fracción de segundo se desmoronó parte de la propiedad que ocupa la Caja de Créditos Garay Cooperativa Limitada. En inmediaciones del local siniestrado se levantan tres grandes edificios en torre”.

La continuidad de la nota marcaba que “la parte derrumbada alcanza aproximadamente a nueve metros de frente por 15 o 16 de fondo. Cayeron la fachada, dos pisos y parte de una de las medianeras de construcción antigua, de unos 45 centímetros de espesor”.
Y no dejó pasar un dato relevante: “En fecha reciente la entidad crediticia fue objeto de un atentado con explosivos. La onda expansiva de considerable magnitud afectó sensiblemente la estructura, destrozando por otra parte los cristales de varios comercios y viviendas vecinas, entre ellas de la firma de una concesionaria de automotores, en la acera opuesta”.

Operativo de rescate
El artículo de El Litoral profundizó en cómo fueron los operativos de rescate que se desplegaron en la zona del desastre. En ese sentido, se señaló que “efectivos del Cuerpo de Bomberos Zapadores, y decenas de vehículos policiales y ambulancias convergieron al sector del desastre”.
“Rápidamente se tendieron gruesas cuerdas en las esquinas para evitar que el público se acercara al lugar del derrumbe y entorpeciera las tareas de rescate que resultaron muy dificultosas por las toneladas de escombros y hierros retorcidos allí acumulados”, agregaba el texto.
“Con presteza y dentro de la lógica conmoción originada, la policía pudo ordenar la labor de rescate. Las ambulancias pudieron cumplir con su cometido y el personal sanitario retirar a los heridos, siendo desgarradoras las quejas de quienes quedaron atrapados”, describió la crónica.
Las primeras informaciones, luego confirmadas por autoridades, dieron cuenta de un muerto y 13 heridos; uno de los cuales fue una "naranjita" que fue atropellada mientras controlaba el tránsito en la zona del desastre.

De primera mano
En un apartado de la cobertura, la nota ubicó el testimonio de un sobreviviente. “Una persona que logró escapar a tiempo expresó a un cronista de este diario que al advertir los primeros ‘síntomas’ del derrumbamiento había cerca de 40 personas en el local y su mayoría, junto con él, lograron ponerse a salvo”.
El artículo hace mención a que el testigo no quiso identificarse pero brindó un acertado panorama de lo ocurrido. “En primer término salió una especie de polvillo del techo y se cayeron algunos ladrillos. Este episodio alertó a los allí presente, y uno de ellos gritó: ‘Esto se viene abajo’”, reconoció a El Litoral.
“No terminó de pronunciar esas palabras cuando prácticamente, atropellándose alcanzaron a ganar una puerta que da a los fondos y ante el estupor de todos el frente del local de la Caja de Créditos Garay quedó reducido a escombros. El personal de la Caja resultó ileso, porque fue el primero en advertir la catástrofe y ganar refugios”, agregaba la nota.

“Valiosa colaboración”
Con ese subtítulo, el recorte periodístico destacó la valentía de quienes prestaron colaboración en esos trágicos minutos. “Inmediatamente que se produjo el accidente, gran parte de las personas que trabajan en los negocios cercanos a la caja, concurrieron para auxiliar a las víctimas”, señaló el vespertino.
“Dejando de lado todo el riesgo que suponía la inseguridad de las paredes que todavía están en pie, trabajaron denodadamente para remover escombros y sacar a los heridos. Tal es así que, prácticamente, cuando llegaron las ambulancias y los bomberos, todos los afectados habían sido conducidos en vehículos particulares a los nosocomios de la ciudad”, agregaba.

Sobre el final del texto, se comentó que pasado el mediodía, “se procedió al apuntalamiento de las paredes exteriores que dan a la playa de estacionamiento ubicada hacia el oeste. Para ello se utilizaron algunas de las vigas de hierro que se rescataron de entre los escombros”.









