A un año de la muerte del papa Francisco, las historias personales que ayudan a reconstruir quién fue Jorge Bergoglio antes del Vaticano vuelven a cobrar fuerza. Una de ellas es la de Héctor Sebastián José Fadul, exalumno del Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, médico especialista en vías respiratorias y una de las personas que lo conoció mucho antes de que se convirtiera en una de las figuras más influyentes del mundo.
“Siempre fue igual”: el recuerdo íntimo de un exalumno y médico que conoció a Bergoglio antes de ser Papa
En el primer aniversario de la muerte del papa Francisco, Héctor Sebastián José Fadul reconstruyó su historia personal con Jorge Bergoglio desde sus años como maestrillo jesuita en Santa Fe hasta los encuentros que mantuvieron en Buenos Aires y Roma. “La humildad nunca la perdió”, resumió.

Fadul pertenece a la promoción 1964 del histórico colegio jesuita y recuerda que, por entonces, Bergoglio era apenas un joven sacerdote en formación. “En ese año él era maestrillo, estaba dentro del período de formación de los jesuitas. Estuvo en el 64 y en el 65 acá en el colegio”, relató.
Con apenas 28 años, Bergoglio tenía a su cargo tareas de acompañamiento con los estudiantes y también la Academia de Literatura. Según el testimonio, ya en aquel tiempo mostraba rasgos que luego marcarían todo su pontificado.

“Era una persona más bien introvertida, tranquila, con perfil bajo. Pero transmitía siempre un halo de paz”, recordó Fadul, quien insistió en que esa serenidad fue una constante a lo largo de toda su vida.
Del colegio al Vaticano, sin cambiar la esencia
La relación entre ambos no terminó con el paso de Bergoglio por Santa Fe. Con el correr de los años, Fadul se convirtió en médico de varios jesuitas y volvió a encontrarse con él en un contexto profesional.
“En una oportunidad lo atendí porque le faltaba un lóbulo medio del pulmón. Yo soy especialista en vías respiratorias. Él siempre decía que yo le había salvado la vida, aunque yo no lo recuerdo así”, contó.
Ese vínculo se mantuvo incluso después de que Bergoglio fuera designado arzobispo de Buenos Aires. Fadul asistió a su asunción y luego volvió a visitarlo en distintas oportunidades.

“Siempre fue el mismo. No hacía falta pedir una gran audiencia. Me mandó a esperar en la sacristía de la Catedral porque estaba en reunión, pero después me recibió con total apertura”, evocó.
Uno de los momentos que más atesora fue una cena compartida en el Colegio del Salvador. “Estuvimos una hora y media hablando y todo el tiempo recordando su colegio. La Inmaculada y la Virgen de los Milagros las llevaba en el corazón”, aseguró.
“La humildad nunca la perdió”
A lo largo de su relato, Fadul insistió en una idea central: el rasgo más profundo de Francisco fue la coherencia entre el hombre joven que conoció en Santa Fe y el líder espiritual que llegó al Vaticano.
“Desde llano hasta el poder más grande que tuvo como Papa, siempre mantuvo el mismo perfil”, afirmó.

Para el médico santafesino, esa humildad fue la clave de su liderazgo. “Su cercanía, su misericordia, el hecho de haber abierto la Iglesia a todos, creyentes y no creyentes, eso fue enorme”, sostuvo.
El recuerdo también se enlaza con uno de sus últimos encuentros, ya en Roma, durante una misa privada en la residencia Santa Marta.
“Tuve la suerte de estar en la misa privada y después hablamos 15 minutos. Todo el tiempo recordando el colegio, la Virgen, Santa Fe. Él llevaba eso consigo siempre”, dijo.
A un año de su muerte, el testimonio de quienes lo conocieron antes de convertirse en Francisco permite volver sobre una imagen que atraviesa todas las memorias: la de un hombre que, más allá de la investidura y del peso histórico de su pontificado, nunca dejó de ser aquel joven jesuita de perfil bajo que caminó los pasillos del Colegio Inmaculada.










