Javier Milei arriba este viernes a Hungría para la quinta edición de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en ese país, que tendrá como anfitrión al primer ministro Viktor Orban.

La disputa energética con Ucrania con vetos en la Unión Europea, los 16 años en el mandato y las elecciones

Javier Milei arriba este viernes a Hungría para la quinta edición de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en ese país, que tendrá como anfitrión al primer ministro Viktor Orban.
El hombre de La Libertad Avanza sumará un nuevo evento que afianza su rol fuera de las fronteras de Argentina, a sólo días de la presencia en Madrid, España, y para extender la serie de disertaciones en la CPAC (estuvo en Brasil, en Estados Unidos y fue local en Buenos Aires). Lo cierto, es que en este caso arriba a uno de los terrenos más sensibles a nivel mundial.

Orban alberga la conferencia a horas de sostener su veto al préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea (UE) a Ucrania, en el marco de una disputa que tienen ambas naciones con la energía como balanza. A su vez, en menos de 30 días los húngaros irán a las urnas para votar a los miembros de la Asamblea Nacional, con un oficialismo en segunda posición del promedio de encuestas.
La relación Milei - Orban posee un lazo formal que data desde los comienzos de la gestión libertaria. El mandatario húngaro estuvo presente en el Congreso al momento de la asunción y estableció un incómodo diálogo dentro del recinto de Diputados con su par ucraniano, Volodimir Zelenski.

Sólo con nombrar la presencia de estos dos invitados formales en simultáneo, se puede rescatar las incongruencias en la comparativa del posicionamiento internacional del europeo discurso mileista y el alineamiento total con Estados Unidos e Israel. La cercanía de Orban a Rusia es uno de sus principales aspectos negativos destacados por “Occidente”.
Pero lo que los une es su arista justamente conservadora, que los tendrá en Budapest en simultáneo este sábado para la conferencia de acción homónima. Sin enumerar detalles o antecedentes, la postura de Orban en contra de las políticas de género es uno de los puntos donde confluyen.

De manera oficial, CPAC Hungría anuncia el evento del sábado 21 de marzo remarcando que en este país europeo se pronunció por primera vez la frase clave: "¡No a la migración! ¡No al género! ¡No a la guerra!".
Bajo el lema "A por la victoria!”, la organización manifiesta que “Si caemos, Europa caerá también. Nuestros amigos en Europa y en todo el mundo lo entienden, por eso todos los que importan estarán aquí”.
Con esta postura húngara se encontrará Milei. Un gobierno atravesado por la disputa frente a los ucranianos, ahora ya en un plano de afección directa a su economía y suministros energéticos.
Su alineamiento indirecto con las políticas de guerra de Vladimir Putin ya lo ponían como actor determinante en las votaciones de la UE en Bruselas. Ahora, la interrupción del paso de petróleo ruso mediante el oleoducto Druzhba (irónicamente, “amistad” en ruso) que atraviesa suelo ucraniano, profundizó la extensión de los vetos húngaros.

El primer ministro húngaro llegó a la cumbre de líderes europeos de este jueves dejando claro que, como viene haciendo desde finales de enero y al igual que con otras asistencias, bloqueará el préstamo de 90.000 millones de euros para financiar las tropas de Kiev.
Zelenski, quien hasta hace pocos días sostenía la información de que aún no había sido reparado un tramo afectado por ataques rusos, se comprometió en las últimas horas a restablecer el paso que, de forma potencial, también complica a Eslovaquia y República Checa. Casualmente, son los que siguen, en dicho orden, la lista de allegados al Kremlin.
Viktor Orban está en el poder, de forma ininterrumpida, desde 2010, pero también se le suma un primer periodo entre 1998 y 2002. Es el primer y único presidente de su partido Fidesz, fundado en 2003. Además, es miembro de la Asamblea Nacional de Hungría, mediante la cual accede al cargo de primer ministro, desde 1990.

Con este currículum y una serie de lógicas historias de por medio, el abogado Orban tuvo recientemente uno de sus picos de poder. Durante el segundo semestre de 2024 presidió la Unión Europea de forma rotatoria y aprovechó para convertirse en un “mini Erdogan” y realizó bilaterales extraoficiales en Estados Unidos, Rusia y China.
Este punto alto diplomático no se trató de su máximo de popularidad, pero sí de las últimas instancias en las que los promedios de encuestas no afines al oficialismo ponían a su partido al frente de cara a las elecciones del próximo 12 de abril.
No es casual que albergue la CPAC este sábado o que vaya a fondo con la línea nacionalista y euroescéptica con esta fecha en puerta. Sobretodo si a pocos días se mantiene segundo.
Fisza, partido que se encuentra al frente, no representa un rotundo cambio ideológico para el país mediante su líder, el eurodiputado Péter Magyar. Lo que si se observa dentro de Hungría es la necesidad de un cambio de aire.

¿Qué sigue en favor de Orban?: sus encuestadoras lo siguen posicionando en primer lugar, la diferencia no es profunda y le permitiría negociar, el antecedente de las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 es fuerte y su habilidad para perpetuarse en el poder es evidente.