El "Avión del Fin del Mundo" de EE. UU. vuelve a surcar los cielos tras 51 años y genera atención global
El Boeing E-4B, diseñado durante la Guerra Fría para garantizar la continuidad del mando político y militar estadounidense ante un ataque que incapacite los centros de comando terrestres, ha sido vista en vuelos recientes, despertando interés por su rol en situaciones extremas. ¿Qué significa?
Un E-4B del Centro Nacional de Operaciones Aerotransportadas de la Fuerza Aérea de EE. UU. Foto: Fuerza Aérea de EE. UU / Jacob Skovo
El Boeing E-4B Nightwatch, modificado a partir de un 747-200 para operar como centro de mando aéreo en situaciones extremas, fue visto despegando desde la Base Aérea de Offutt, en Nebraska, con rumbo a la Base Conjunta Andrews en Maryland, a pocos minutos de la Casa Blanca. Posteriormente, también se lo observó llegando al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles.
La aeronave rara vez aparece en el radar público debido a la naturaleza reservada de su misión, lo que ha convertido su reciente visibilidad en un evento poco habitual.
¿Qué es el “Avión del Fin del Mundo”?
El Boeing E-4B forma parte del programa NAOC (National Airborne Operations Center), diseñado durante la Guerra Fría para garantizar la continuidad del mando político y militar de Estados Unidos ante un ataque que incapacite los centros de comando terrestres.
Capaz de permanecer en el aire durante muchas horas gracias al repostaje en vuelo y equipado con sistemas de comunicación avanzados —incluyendo enlaces satelitales seguros y protección contra pulsos electromagnéticos—, el E-4B puede transportar a más de un centenar de personas, entre ellas altos mandos del gobierno y las Fuerzas Armadas.
Según la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el E-4B es utilizado por el presidente, el secretario de Defensa y el Estado Mayor Conjunto. Este avión también presta apoyo logístico durante los viajes internacionales del secretario de Defensa y su equipo para garantizar la conectividad y el mando conforme al Título 10 del Código de Estados Unidos.
La reaparición del “Avión del Fin del Mundo” coincide con un clima global donde las tensiones entre potencias y crisis regionales ocupan la agenda internacional.
¿Señal de alerta o rutina?
La reaparición del “Avión del Fin del Mundo” coincide con un clima global donde las tensiones entre potencias y crisis regionales ocupan la agenda internacional. Pese a ello, expertos en defensa recuerdan que este tipo de movimientos puede formar parte de ejercicios de preparación y pruebas de sistemas, más que indicar una crisis inminente.
Sin embargo, la presencia de esta aeronave en bases cercanas a Washington y en distintos aeropuertos civiles ha generado consultas y comentarios entre analistas y el público, que asocian su aparición con escenarios de emergencia o tensión militar.
El E-4B aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles.
Un símbolo de preparación estratégica
Visualizado solo en contadas ocasiones, el Boeing E-4B representa una pieza clave de la infraestructura de defensa estadounidense para garantizar que, incluso en las peores circunstancias, el liderazgo nacional pueda comunicarse y operar sin interrupciones.
Hoy, su vuelo ha vuelto a poner el foco mediático en una aeronave legendaria que, aunque poco conocida fuera de círculos especializados, sigue siendo una muestra del nivel de preparación que algunos gobiernos consideran necesario frente a amenazas extremas.
La presencia del “Avión del Fin del Mundo” en vuelos públicos no solo rememora décadas de historia de la Guerra Fría y la estrategia militar moderna, sino que también estimula el debate sobre la percepción pública de la seguridad global y la manera en que se comunica la actividad de activos estratégicos poco visibles al gran público.