Un grupo de 60 empresas y 3.000 trabajadores del Reino Unido comienzan la semana que viene una prueba para reducir la semana laboral de cinco a cuatro días, sin reducciones o quitas en los salarios. Está previsto que el ensayo se extienda durante seis meses y una vez finalizado las empresas evalúen si se mejoró la productividad de los trabajadores.

































