A través de una publicación en X, a las 17:19 de este miércoles, Flávio Bolsonaro denunció fraude electoral y se autoproclamó presidente electo de Brasil desde Estados Unidos. SIn embargo, minutos después, a las 17:41, editó la publicación y modificó las imágenes de su "carta la nación brasileña" por las de una nueva versión donde ya no se llamaba "verdadero presidente" sino "líder".
Desde EEUU, Flávio Bolsonaro denunció fraude electoral, se autoproclamó presidente electo de Brasil y luego se retractó
El dirigente brasileño publicó una carta tras llegar a Miami con su familia, en la que cuestionó el resultado de las elecciones, acusó a la Justicia de perseguir a la oposición y agradeció a Javier Milei y Donald Trump. Minutos más tarde, republicó una segunda versión de la carta y cambió “verdadero presidente” por “líder”.

El dirigente brasileño publicó la carta tras llegar a Miami con su familia, en la que cuestionó el resultado de las elecciones, acusó a la Justicia de perseguir a la oposición y agradeció a Javier Milei y Donald Trump. Además, anunció que liderará la oposición desde el exterior.
CARTA À NAÇÃO BRASILEIRA 🇧🇷 28.10.26 https://t.co/TkWzSVjbp0
— Flávio Bolsonaro (@FlavioBolsonaro) October 28, 2026
CARTA À NAÇÃO BRASILEIRA 🇧🇷 28.10.26 https://t.co/QqOGZuF8G0
— Flávio Bolsonaro (@FlavioBolsonaro) October 28, 2026
En la primera versión, Flávio Bolsonaro denunció un supuesto fraude electoral en Brasil y se autoproclamó el “verdadero presidente electo” en una carta dirigida al pueblo brasileño y a la comunidad internacional que publicó este miércoles desde Estados Unidos, adonde llegó tras abandonar su país junto con su familia.

El dirigente de derecha cuestionó el resultado de las elecciones presidenciales del domingo 25 de octubre, en las que fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva, y acusó a las autoridades electorales y judiciales de favorecer al mandatario. Sin embargo, en el documento no presentó pruebas que respalden sus denuncias.

“Me dirijo al pueblo brasileño y a la comunidad internacional como el verdadero presidente electo de Brasil”, afirmó al comienzo de la carta, en la que también agradeció al presidente argentino, Javier Milei, y a su par estadounidense, Donald Trump, por el respaldo que, según sostuvo, recibió tras su salida del país.

El mensaje representa una escalada en el enfrentamiento de Bolsonaro con las instituciones brasileñas, ya que no solo desconoce el resultado electoral, sino que también anticipa que buscará conducir a la oposición desde Estados Unidos.
Qué dijo Flávio Bolsonaro sobre el supuesto fraude electoral en Brasil
En uno de los principales pasajes de la carta, Flávio Bolsonaro aseguró que presenció cómo se concretaba un fraude durante la segunda vuelta electoral. Su argumento se centra en una supuesta irregularidad vinculada con la extensión del horario de votación y en el incremento de los votos obtenidos por Lula respecto de la primera vuelta.
“En la noche del domingo, vi estupefacto un fraude electoral materializarse ante mis ojos”, escribió el dirigente, quien cuestionó la actuación de las autoridades judiciales y electorales.
Bolsonaro sostuvo que una decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) habría extendido el horario de votación cuando las urnas ya estaban cerradas. Según su versión, la medida sometió a los electores a reglas diferentes y habría favorecido al actual mandatario.
También calificó de “imposibilidad matemática” que Lula hubiera sumado más de 10 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta. A partir de esos cuestionamientos, reclamó que se destituya la fórmula integrada por Lula y su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin, a quienes acusó de haberse beneficiado del abuso de poder político y económico y del uso de recursos públicos durante la campaña.
No obstante, el excandidato no aportó elementos verificables que demostraran la existencia de fraude en los comicios. Sus afirmaciones forman parte de las acusaciones que difundió tras desconocer el resultado electoral.
Acusó a la Justicia brasileña de persecución política
Otro de los ejes del documento es la denuncia de una supuesta persecución política por parte de las instituciones judiciales de Brasil. Bolsonaro afirmó que las medidas adoptadas en su contra forman parte de una estrategia para silenciar a la oposición y evitar que cuestione a los integrantes de la Corte Suprema.
El dirigente aseguró que las actuaciones judiciales comenzaron pocos minutos después de sus cuestionamientos al resultado electoral y puso en duda la imparcialidad de los magistrados involucrados.

“Para dejarlo claro, no existe ninguna orden de arresto en mi contra, porque no cometí ningún crimen”, expresó en la carta. A continuación, describió las investigaciones y medidas judiciales que, según su interpretación, podrían derivar en una condena motivada políticamente.
Bolsonaro también vinculó esta situación con los procesos judiciales que involucran a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y sostuvo que ambos forman parte de una persecución contra quienes se oponen al actual Gobierno.
En ese contexto, afirmó que decidió abandonar Brasil para proteger a su familia y evitar quedar sometido a lo que definió como un “régimen de excepción”.
“No era mi intención dejar mi patria, pero sé exactamente a dónde va a parar esto. Esto es el manual clásico de cualquier golpe de Estado”, escribió.
El agradecimiento a Milei y Trump tras su llegada a Estados Unidos
En la carta, Flávio Bolsonaro dedicó un pasaje especial a agradecer al presidente argentino, Javier Milei, y al mandatario estadounidense, Donald Trump. El dirigente elogió a ambos por el respaldo que, según afirmó, recibió después de dejar Brasil.
“Quería agradecer al presidente Milei, por el coraje, sentido de justicia y legalidad, al presidente Trump y al maravilloso pueblo americano por acogerme”, señaló.
Bolsonaro describió a Estados Unidos como una tierra de libertades y destacó la posición de Trump sobre la libertad de expresión. Además, afirmó que trasladó a su familia a ese país porque considera que en Brasil ya no cuenta con garantías jurídicas suficientes.
El excandidato rechazó que su salida represente una renuncia a la política brasileña. “Quiero dejar claro: no huí de Brasil, salí por Brasil”, escribió, al justificar su decisión como una forma de continuar su actividad política sin las restricciones que, según denuncia, enfrenta en su país.
Flávio Bolsonaro anunció que liderará la oposición desde el exterior
Hacia el final del documento, el dirigente anunció que buscará organizar a la oposición brasileña desde Estados Unidos. Su objetivo declarado es impedir que Lula consolide lo que considera un régimen dictatorial.
Bolsonaro se dirigió a los senadores, diputados y gobernadores que respaldaron su candidatura y mencionó especialmente a Rogério Marinho, a quien identificó como su candidato para la presidencia del Senado.
“Por eso, lideraré la oposición desde aquí. Diré lo que ustedes, allá, no pueden decir, y asumiré los riesgos que ustedes no pueden correr”, afirmó.
También convocó a sus seguidores a mantener la movilización por medios que calificó como pacíficos y legítimos, y prometió difundir nuevas comunicaciones en los próximos días para presentar una estrategia política.

“Este es apenas el comienzo de nuestra lucha por la democracia, por los derechos humanos y por la libertad en Brasil”, sostuvo.

Finalmente, reiteró su rechazo al resultado electoral y aseguró que no abandonará a sus votantes. “Salí de Brasil, pero no abandoné a los brasileños. Esta lucha no terminó el día 25 de octubre”, concluyó.
La carta, por lo tanto, combina las denuncias de fraude electoral sin pruebas presentadas en el documento con acusaciones de persecución judicial y un anuncio político concreto: Flávio Bolsonaro pretende encabezar la oposición brasileña desde Estados Unidos, mientras desconoce la legitimidad del resultado que dio la victoria a Lula da Silva.
Una traducción del texto original completo
Me dirijo al pueblo brasileño y a la comunidad internacional como el verdadero presidente de Brasil. Antes que nada, quería agradecer al Presidente Milei, por el coraje, sentido de justicia y legalidad, al Presidente Trump y al maravilloso pueblo americano por acogerme. Esta es una tierra de libertades y hermanos que comparten los mismos valores de las buenas personas de mi país.
El Presidente Trump es un gran defensor de la libertad de expresión. En la noche del domingo, vi estupefacto un fraude electoral materializarse ante mis ojos. La actuación ilegítima e ilegal del exabogado de Lula permitió que una imposibilidad matemática se materializara y que Lula sumara más de 10 millones de votos de la primera a la segunda vuelta.
Una decisión del STF, tomada por encima de la competencia del TSE, extendió la votación a última hora, y la orden solo llegó después del final del horario legal, cuando las urnas ya estaban cerradas. Los electores quedaron sometidos a reglas diferentes. Hasta ahora, el TSE se ha limitado a defender la prórroga del horario y no hay ni siquiera una sola respuesta creíble.
Y las nulidades no son el único problema. A lo largo de toda la campaña, hubo abuso de poder político, económico y uso de la máquina pública a favor de la reelección. Son hechos graves, expresamente prohibidos por la ley, que justifican la destitución de la fórmula Lula-Alckmin.
La respuesta del régimen a mi cuestionamiento llegó rápido.
Como en un plan previamente elaborado, siete minutos después de ese repugnante fraude electoral, el juez, implicado en un inmenso escándalo de corrupción, directamente citado en la investigación que usó para intentar secuestrar mis pasaportes, y que muy probablemente estaría preso si ellos no hubiesen impedido mi toma de posesión, puso en marcha la máquina de persecución política del régimen.
Al estar impedido de origen y ser completamente sospechoso para iniciar cualquier procedimiento judicial en mi contra, su mera participación en actos procesales muestra la magnitud de la arbitrariedad e ilegalidad en curso. No era mi intención dejar mi patria, pero sé exactamente a dónde va a parar esto. Esto es el manual clásico de cualquier golpe de Estado.
La persecución política que comenzó con mi padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y se extendió a miles de otros brasileños patriotas comunes e incluso ciudadanos americanos, tiene un único objetivo: silenciar a cualquier persona que no esté de acuerdo con el régimen de excepción instaurado en Brasil, a través de una Corte Suprema controlada por la organización criminal petista.
Para dejarlo claro, no existe ninguna orden de arresto en mi contra, porque no cometí ningún crimen. Lo que existe es una caza de brujas políticamente motivada, que buscaba ponerme como rehén y objeto de chantaje para proteger a los jueces corruptos de la Corte Suprema del impeachment.
He aquí el libreto de la persecución: incautación de pasaporte, tobillera electrónica, censura, prisión domiciliaria, juicio de fachada y, finalmente, condena política.
No voy a someter a mi familia a esto y mi país no merece pasar nuevamente por esta vergüenza internacional. Ante la instrumentalización política de la Justicia en Brasil, traje a mi familia a los Estados Unidos, donde estamos a salvo. Agradezco, una vez más, al Presidente Trump y al gobierno americano por acogernos y darnos la seguridad jurídica que ya no tenemos en Brasil.
Quiero dejar claro: no huí de Brasil, salí por Brasil, salí de un régimen de excepción para poder ser el líder que mi pueblo merece, pues callado, preso y censurado, como mi padre está, yo no podría ser esa liderazgo y seríamos entregados al teatro institucional de una oposición castrada y controlada por la Suprema Corte repleta de sirvientes del régimen.
No soy el primero en tener que luchar por su propio país lejos de él.
Rui Barbosa fue al exilio por enfrentar el arbitrio de Floriano Peixoto y desde allá siguió defendiendo la ley y la libertad. Charles de Gaulle lideró la Francia Libre a partir de Londres, condenado a muerte por el régimen de Vichy, y volvió para liberar a su país. José Martí organizó la lucha por la independencia de Cuba a partir de Nueva York.
En Venezuela, Juan Guaidó y Edmundo González tuvieron que dejar el país por enfrentar a la dictadura chavista, y María Corina Machado, aun perseguida, se rehusó a legitimar el fraude y se convirtió en un símbolo mundial de la resistencia democrática. Todos ellos fueron tratados como criminales por los regímenes que enfrentaban. La historia los llamó de otra forma.
Este es apenas el comienzo de nuestra lucha por la democracia, por los derechos humanos y por la libertad en Brasil. Quiero decir, no solo para mis 60 millones de electores, sino para el pueblo brasileño, que yo soy el presidente electo y los criminales que robaron la elección de Brasil son parte de una organización criminal que implementó una tiranía.
Ustedes que anhelaban el cambio, y yo no voy a abandonarlos, yo seré la voz y el liderazgo libre de nuestra nación. A las instituciones brasileñas, les hago un llamado: esta insensatez tiene que acabar.
Brasil vive hoy un caos jurídico, de corrupción y de persecución política, en el que la oposición tiene miedo de hablar y la familia de un expresidente es tratada como enemiga del Estado. Ninguna nación puede vivir en paz o prosperar así. Aún hay tiempo de restablecer el equilibrio entre los Poderes y devolver a los brasileños la confianza que perdieron.
A la comunidad internacional, le pido: no normalicen lo que está aconteciendo en Brasil. Lo que ocurre hoy en mi país no es normal y no puede ser tratado como normal.
A los senadores, diputados y gobernadores que ayudé a elegir, y en especial a mi candidato a la presidencia del Senado, Rogério Marinho: sé que hoy ustedes no tienen la libertad necesaria para el pleno ejercicio de la actividad política. Por eso, lideraré la oposición desde aquí. Diré lo que ustedes, allá, no pueden decir, y asumiré los riesgos que ustedes no pueden correr.
Y a ti, que votaste por mí y sueñas con el cambio: no estamos derrotados y no estamos solos. Este es apenas el comienzo de nuestra lucha por la democracia, por los derechos humanos y por la libertad en Brasil.
En los próximos días, me dirigiré regularmente al pueblo brasileño, y presentaremos una estrategia para movilizar a la oposición y el inmenso apoyo popular que tenemos, por todos los medios pacíficos y legítimos, para impedir que Lula consolide un régimen dictatorial en Brasil.
Le pido a cada uno que permanezca firme y jamás se rinda. Salí de Brasil, pero no abandoné a los brasileños. Esta lucha no terminó el día 25 de octubre.
Solo termina cuando Brasil vuelva a ser un país libre. Y ese día va a llegar.
Que Dios bendiga a Brasil.
Flávio Bolsonaro








