En el marco de las celebraciones por el 250° aniversario de la Independencia de los Estados Unidos, la Casa de la Moneda de ese país puso oficialmente a la venta este miércoles una nueva pieza de 1 dólar que lleva grabado el rostro del presidente Donald Trump.
La Casa de la Moneda puso a la venta piezas de USD 1 con el rostro de Donald Trump
La emisión conmemorativa, que ya desató polémicas en el Congreso, busca celebrar el 250° aniversario de la Independencia del país norteamericano y el legado del presidente.

Aunque se trata de una emisión con valor de curso legal, el producto se comercializa como un objeto de colección a un costo que triplica su denominación nominal y ya desató un fuerte contrapunto legal y político en el Congreso norteamericano.

Un diseño con aval oficial y exención legal
El diseño de la moneda fue aprobado por la Comisión de Bellas Artes estadounidense, cuyos integrantes fueron designados por el propio Trump. En el anverso de la pieza figura el perfil del mandatario vistiendo traje, flanqueado por la palabra “LIBERTY”, las fechas “1776 ~ 2026” y la histórica leyenda “In God We Trust”. En el reverso, en tanto, se estampó el Gran Sello de los Estados Unidos con el águila calva, las flechas, la rama de olivo y la consigna en latín “E Pluribus Unum” (“De muchos, uno”).

La iniciativa implicó sortear una restricción legal histórica. El Código de los Estados Unidos prohíbe de manera explícita la representación de personas vivas en la moneda nacional, estableciendo que únicamente se pueden grabar retratos de individuos fallecidos. Sin embargo, el Departamento del Tesoro sorteó esta traba amparándose en una normativa aprobada en 2020 que autoriza diseños emblemáticos para el "semiquincentenario" del país durante todo 2026.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió la medida a través de un mensaje en sus redes sociales, donde afirmó que la pieza "honra el legado perdurable de la libertad y es un símbolo eterno de patriotismo", destacando además que celebra la fortaleza de los valores estadounidenses. Por su parte, el propio Trump reconoció tiempo atrás que la idea de estampar su figura en una moneda en circulación le resultaba "muy inusual", aunque se manifestó "honrado" por el gesto.

Presentaciones, precios y límites de compra
Las monedas, acuñadas en la ceca de Filadelfia, cuentan con un acabado dorado —sin contener oro físico en su aleación— y se comercializan en dos modalidades:
- Rollo de 25 monedas: tiene un valor de costo de USD 61.
- Bolsa de 100 unidades: se comercializa a USD 154,50.
Ambas presentaciones incluyen de manera aleatoria ejemplares especiales con la inscripción “July 4th”, acuñadas específicamente el día del aniversario de la Declaración de Independencia. La Casa de la Moneda fijó inicialmente un tope de dos pedidos por hogar —con un límite total para la primera tanda de 150.000 rollos y 50.000 bolsas—, restricción que se levantará a partir de la tarde del jueves.

Cuestionamientos en el Congreso
El lanzamiento generó reacciones encontradas y críticas transversales en el ámbito legislativo. Desde el propio partido republicano, el representante Thomas Massie (Kentucky) objetó la medida al advertir sobre los riesgos de que proliferen imitaciones sin valor real.
Las críticas más severas llegaron desde la bancada demócrata. La senadora Maggie Hassan (New Hampshire) calificó la emisión de "ridícula y antiestadounidenses", al tiempo que remarcó que "el pueblo estadounidense se merece un presidente que se preocupe más por poner dinero en los bolsillos de la gente que por poner su rostro en el dinero de la gente".

La medida forma parte de una serie de acciones impulsadas por la administración para plasmar la imagen o el nombre del mandatario en instituciones de relevancia nacional —como el Centro Kennedy o el Instituto de Paz—, además de iniciativas en marcha para la creación de un billete de USD 250 con su figura y la inclusión de su firma en los nuevos billetes de papel emitidos por el Tesoro.
La llegada del rostro de un presidente en ejercicio al metal circulante marca un hito sin precedentes cercanos en la numismática estadounidense contemporánea. Más allá de su atractivo para los coleccionistas y del impacto comercial inmediato, la medida reabre el debate sobre los límites entre los símbolos patrios, los homenajes institucionales y el uso político de la moneda nacional en vísperas del aniversario del país.








