Las urnas volverán a abrirse este domingo en Colombia en una elección que aparece como una de las más trascendentes de los últimos años para la región. Más de cuatro años después de la llegada de Gustavo Petro al poder, los colombianos elegirán al presidente que conducirá el país entre 2026 y 2030 en medio de un escenario atravesado por debates sobre seguridad, economía, paz y polarización política.
Colombia elige presidente entre continuidad, giro conservador y mano dura
Más de 40 millones de ciudadanos están habilitados para votar en una jornada que podría resolverse en segunda vuelta, según anticipan las principales encuestas.

La disputa electoral tiene como principal protagonista al senador de izquierda Iván Cepeda, referente del Pacto Histórico y uno de los dirigentes más cercanos al proyecto político impulsado por Petro. Según los últimos sondeos, Cepeda llega como favorito a la primera vuelta, aunque los números aún no le garantizarían una victoria definitiva sin necesidad de balotaje.
Detrás suyo aparece Abelardo de la Espriella, abogado y empresario identificado con posiciones de derecha dura, mientras que el tercer lugar es ocupado por la senadora Paloma Valencia, una de las figuras más representativas del uribismo y del partido Centro Democrático.

También participan otros nombres de peso dentro de la política colombiana, como Sergio Fajardo, Claudia López y Roy Barreras, aunque las encuestas muestran una diferencia considerable respecto de los tres candidatos que concentran la mayor intención de voto.

La izquierda busca sostener el rumbo
A sus 63 años, Iván Cepeda llega a la elección con una larga trayectoria política vinculada a la defensa de los derechos humanos y a las negociaciones de paz. Hijo de un dirigente comunista asesinado en los años noventa, construyó su carrera como una de las voces más reconocidas de la izquierda colombiana.
Durante los últimos años tuvo un papel destacado en los procesos de diálogo con las FARC y también se convirtió en uno de los principales opositores del expresidente Álvaro Uribe, a quien denunció por presunta manipulación de testigos en una causa judicial que generó fuerte repercusión en Colombia.
Su propuesta electoral plantea profundizar buena parte de las reformas impulsadas por Gustavo Petro. Entre sus ejes aparecen la ampliación de la inversión social, una reforma agraria más profunda, cambios en el sistema de salud y nuevas políticas de inclusión económica para sectores históricamente relegados.
Las encuestas lo ubican con una intención de voto que oscila entre el 37% y el 45%, dependiendo de la medición consultada. Aunque lidera con comodidad la carrera presidencial, los analistas consideran difícil que alcance el porcentaje necesario para imponerse en primera vuelta.

El avance de la derecha y el fenómeno De la Espriella
La gran sorpresa de la campaña fue el crecimiento de Abelardo de la Espriella. Conocido durante años por su actividad como abogado de figuras mediáticas y empresarios de alto perfil, decidió ingresar de lleno en la política con un discurso centrado en la seguridad y el combate frontal contra la delincuencia.
Su movimiento, Defensores de la Patria, propone un modelo de fuerte endurecimiento penal, con iniciativas inspiradas en las políticas aplicadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. Entre sus propuestas figura la construcción de diez megaprisiones y una ofensiva integral contra las organizaciones criminales.
Además, impulsa un programa económico basado en la reducción de impuestos, la promoción de inversiones privadas y una fuerte apuesta por la explotación energética tradicional, incluyendo proyectos de petróleo y fracking.
Su crecimiento en los sondeos lo posicionó como el principal rival de Cepeda para una eventual segunda vuelta. Algunas encuestas incluso muestran escenarios muy competitivos entre ambos candidatos en un hipotético balotaje.

Paloma Valencia apuesta al regreso del uribismo
La tercera figura de peso en esta elección es Paloma Valencia. Senadora, nieta de un expresidente colombiano y referente histórica del Centro Democrático, intenta recuperar para el uribismo el protagonismo perdido tras los últimos años de gobierno.
Valencia construyó su campaña alrededor de un discurso crítico hacia las políticas de Gustavo Petro y también hacia los acuerdos de paz firmados en 2016 con las FARC. Su propuesta pone especial énfasis en la seguridad pública, el fortalecimiento de las fuerzas armadas y la lucha contra el narcotráfico.

La dirigente se define públicamente como “100% uribista” y busca captar el voto conservador que históricamente respaldó a Álvaro Uribe. Sin embargo, la irrupción de De la Espriella fragmentó parte de ese electorado y complicó sus aspiraciones de ingresar a la segunda vuelta.
Una elección observada en toda la región
La votación será seguida de cerca por gobiernos, analistas e inversores de toda América Latina. Colombia es una de las principales economías de la región y su rumbo político tiene impacto directo en temas vinculados a seguridad, comercio exterior, producción energética y relaciones diplomáticas.
Si ningún candidato alcanza el 50% más uno de los votos, la definición quedará postergada para una segunda vuelta prevista para el 21 de junio, donde los dos postulantes más votados volverán a enfrentarse en las urnas.
Con una campaña marcada por la polarización ideológica, las propuestas de seguridad y los debates sobre el legado de Gustavo Petro, Colombia llega a una jornada electoral que podría redefinir su mapa político para los próximos cuatro años.








