Confirman más de 40 muertos en Nairobi por un temporal devastador
Las lluvias torrenciales que azotan la capital keniana desde el viernes provocaron inundaciones repentinas y el colapso del sistema de drenaje. El gobierno desplegó al ejército para las tareas de rescate, mientras el número de víctimas fatales sigue ascendiendo.
Restos y escombros de vehículos privados y autobuses de transporte público tras las inundaciones en el área de Grogan. Reuters
Una racha húmeda prolongada, que comenzó a mediados de febrero y alcanzó su punto crítico este lunes 9 de marzo, ha sumido a la capital de Kenia, Nairobi, en una de sus peores crisis climáticas de los últimos años. Según el último balance oficial emitido por el Ministerio del Interior, al menos 42 personas han perdido la vida como consecuencia de las inundaciones repentinas que transformaron calles en ríos y atraparon a cientos de ciudadanos en sus vehículos y viviendas.
La gente espera para identificar los cuerpos de sus familiares fallecidos por las inundaciones tras las fuertes lluvias en la funeraria de Nairobi. REUTERS/Monicah Mwangi
Un sistema de drenaje colapsado y caos urbano
El fenómeno, que se intensificó durante el fin de semana, saturó rápidamente los sistemas de drenaje de la ciudad. Los residentes locales han expresado su indignación ante la falta de mantenimiento de los desagües pluviales, una problemática que, salvando las distancias geográficas, resuena con fuerza en las zonas urbanas de nuestra propia provincia cuando las precipitaciones superan las medias históricas.
La fuerza del agua no solo arrastró vehículos particulares, sino que también provocó el caos en el transporte público y la logística internacional. El Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta sufrió anegamientos en sus pistas, lo que obligó a la suspensión temporal de vuelos y el desvío de aeronaves hacia ciudades vecinas como Mombasa. En los asentamientos informales de las periferias, donde la infraestructura es casi inexistente, el panorama es desolador: cientos de familias vieron cómo el lodo sepultaba sus escasas pertenencias en cuestión de minutos.
La reacción de una mujer tras identificar el cuerpo de un familiar fallecido a causa de las inundaciones de Nairobi. REUTERS/Monicah Mwangi
Respuesta estatal y rescates heroicos
Ante la magnitud del desastre, el secretario del Gabinete, Geoffrey Ruku, confirmó que la prioridad absoluta es la preservación de la vida. Se ha autorizado el despliegue de helicópteros militares para evacuar a personas atrapadas en techos y zonas aisladas por el agua. "El Gobierno asumirá los gastos médicos de los heridos y apoyará a las familias en los costos de sepelio", señaló el funcionario en una conferencia de prensa de urgencia.
La Cruz Roja de Kenia, que trabaja en conjunto con las fuerzas de seguridad, informó que el número de desaparecidos es incierto, ya que muchas zonas rurales han quedado incomunicadas por el corte de rutas y la caída de puentes. Los rescatistas trabajan contrarreloj, enfrentando no solo el agua, sino también el riesgo de brotes de enfermedades de transmisión hídrica como el cólera.
El fenómeno, que se intensificó durante el fin de semana, saturó rápidamente los sistemas de drenaje de la ciudad.
El fantasma del cambio climático
Esta tragedia revive el recuerdo de los eventos de finales del año pasado, cuando el fenómeno de "El Niño" dejó una huella de destrucción en todo el este de África. Los expertos advierten que la región ha pasado de sequías extremas a inundaciones letales en periodos de tiempo cada vez más cortos, una señal inequívoca de la vulnerabilidad del continente africano ante la crisis climática global.
Aunque Nairobi concentra la mayoría de las víctimas, el temporal también ha golpeado con dureza las regiones de Nyanza y el Valle del Rift. Las autoridades meteorológicas advierten que la inestabilidad persistirá durante el resto de la semana, por lo que se ha emitido una alerta roja instando a la población a abandonar de inmediato las zonas bajas y las laderas de cerros ante el riesgo inminente de nuevos alud de barro.