Hace un siglo, los lectores santafesinos podían conocer en la misma jornada las principales noticias que llegaban desde Estados Unidos, Europa, Asia y otros puntos del planeta. La edición de El Litoral del lunes 20 de septiembre de 1926 llevaba en su portada una síntesis de ese mundo en movimiento, transmitida a través de cables telegráficos.
20 de septiembre de 1926: así era el mundo hace cien años, visto a través de El Litoral
Hace cien años, el diario llevaba en su portada una síntesis de ese mundo en movimiento, transmitida a través de cables telegráficos de la Agencia “Austral” y de sus corresponsales.


La propia cabecera del diario destacaba entonces que se trataba de información telegráfica procedente del exterior, la Capital Federal y las provincias, mediante el servicio especial de la Agencia “Austral” y de sus corresponsales.
Entre las noticias que ocupaban un lugar destacado estaba la catástrofe provocada por un huracán en Florida, mientras que otras informaciones daban cuenta de la actividad política y militar en Europa, de la llegada a Buenos Aires de una embarcación vinculada con el rescate de tres aviadores argentinos y de la expectativa por uno de los grandes combates de boxeo de la época.
El huracán de Florida: entre 600 y 1.500 víctimas y 150 millones de dólares en daños
La noticia más impactante de la portada estaba relacionada con el violento huracán que había azotado la península de Florida durante los días anteriores.
El título de El Litoral sintetizaba la magnitud de la tragedia: “EL HURACÁN DE FLORIDA PRODUJO ENTRE 600 Y 1.500 VÍCTIMAS Y 150 MILLONES DE DÓLARES DE DAÑOS”. El diario señalaba además que, aunque el tiempo había mejorado en Miami, el fenómeno continuaba avanzando hacia el norte.

Desde Nueva York llegaban los primeros detalles sobre la destrucción. Un mensaje inalámbrico enviado desde Miami informaba que los diques habían quedado destruidos y que más de 2.000 edificios se habían derrumbado completamente. Entre las construcciones afectadas figuraban edificios de gran tamaño y entidades bancarias.
La fuerza del temporal también había provocado la caída de la propia estación radiotelegráfica de Miami.
Según el despacho reproducido por el diario, el edificio había sido construido para soportar un huracán con vientos de 125 millas por hora, pero igualmente se derrumbó. La comunicación debió continuar mediante una instalación provisoria de radio. En la ciudad, además, se necesitaban con urgencia alimentos.
La situación social era crítica. Las autoridades habían impuesto medidas de seguridad y los reclutas voluntarios colaboraban con la policía.
El Litoral informaba que regía la ley marcial y que la policía tenía orden de actuar contra quienes permanecieran en las calles después de la puesta del sol, en un contexto marcado por saqueos y por la falta de efectivos, médicos, enfermeras, medicamentos y alimentos.
Ese mismo día comenzaron a restablecerse las comunicaciones telegráficas y marítimas con el resto del mundo, que habían permanecido interrumpidas desde el sábado. El balance seguía siendo provisorio: las informaciones situaban entre 600 y 1.500 los muertos en la zona de Miami, mientras que las pérdidas materiales se estimaban en 150 millones de dólares.
Las noticias procedentes de otras localidades agregaban nuevos detalles.
En Cayo Hueso se informaban 40 víctimas más, mientras que en Miami había cadáveres sin identificar y numerosos heridos en los hospitales. Las ventanas de los edificios habían quedado destruidas y algunos rascacielos se habían derrumbado, con calles cubiertas de escombros y sectores comerciales alcanzados por aguas de hasta cuatro pies de altura.
El fenómeno todavía no había terminado: el despacho fechado en Mobile señalaba que el huracán había llegado a Pensacola con vientos de 100 millas por hora, mientras las comunicaciones telegráficas volvían a interrumpirse.
La llegada a Buenos Aires de la canoa que salvó a tres aviadores argentinos
En la misma portada aparecía una noticia vinculada con la aviación, una actividad que en 1926 despertaba especial atención.
El diario informaba que esa mañana había llegado al puerto de Buenos Aires el vapor brasileño “Campos Salles”, procedente de Pará y otras escalas. A bordo transportaba la canoa “Juruna”, entregada como obsequio por el gobierno de ese estado brasileño al gobierno argentino.
La embarcación tenía una historia particular: era la misma que había utilizado el pescador Cardoso para salvar a los aviadores argentinos Duggan, Olivero y Campanelli, quienes habían realizado un descenso forzoso en la isla de Maracá.
Así, una pequeña embarcación que había participado de un episodio de supervivencia y rescate atravesaba el Atlántico para convertirse en una pieza simbólica vinculada con aquella travesía aérea.
Italia celebraba el aniversario de la entrada en Roma
Otra de las noticias destacadas procedía de Italia. El 20 de septiembre de 1926 se cumplían 56 años de la entrada de las tropas italianas en Roma, ocurrida el 20 de septiembre de 1870.
Desde Roma, El Litoral informaba que la fecha era celebrada “con enorme entusiasmo” en todo el reino. Las ciudades habían amanecido embanderadas y se habían realizado manifestaciones patrióticas.
El rey Víctor Manuel había recibido miles de telegramas de salutación por el aniversario, una muestra de la importancia que conservaba la fecha en la Italia de aquel momento.
Pero la jornada italiana también aparecía atravesada por otros acontecimientos. Desde Ancona se informaba sobre un incendio ocurrido en la cúpula de la Basílica de la Virgen de Loreto después de finalizar la ceremonia religiosa.
El diario aclaraba que todavía no se conocían mayores detalles y recordaba que seis años antes, en febrero de 1921, se había producido otro incendio en la histórica basílica.
La portada también reproducía una información sobre el debate político en torno al régimen fascista. El periódico romano Il Tévere reclamaba la creación de una comisión especial para aplicar una ley contra quienes realizaran complots en el extranjero contra el régimen. Entre los nombres mencionados aparecía el ex primer ministro Francesco Nitti.
Dempsey-Tunney: el boxeo esperaba una pelea millonaria
El deporte también tenía su espacio en aquella portada de hace cien años. En Filadelfia, el promotor Tex Rickard aseguraba que el esperado combate entre Jack Dempsey y Gene Tunney se realizaría pese a las versiones que hablaban de una posible prohibición.
Rickard manifestaba su “absoluta confianza” en la realización del encuentro y sostenía que las dificultades judiciales no impedirían la pelea. La expectativa podía medirse también en términos económicos: la venta de localidades ya había superado los 1.900.000 dólares.
El promotor calculaba que antes de la fecha prevista para el combate la recaudación superaría los dos millones de dólares.
Mientras tanto, Tunney había comenzado su preparación final en forma privada. Desde Stroudsburg se informaba que el retador había iniciado su entrenamiento y que incluso los periodistas tenían prohibido ingresar al lugar donde realizaba sus ejercicios.
La pelea todavía no se había concretado, pero ya ocupaba un lugar central en la agenda deportiva y movilizaba una importante cantidad de dinero y expectativa pública.
Las noticias generales que llegaban desde el mundo
La portada de El Litoral mostraba además la diversidad de acontecimientos que los cables telegráficos acercaban diariamente a Santa Fe.
Desde España llegaban rumores sobre un supuesto malestar dentro de la infantería y otras armas del Ejército por la conducta del gobierno de Primo de Rivera durante una reciente crisis. Un despacho del corresponsal del Times en Madrid señalaba además que los frentes de toda España se encontraban escoltados por la Guardia Civil.
En Grecia, funcionarios del gobierno afirmaban que el derrocamiento del dictador Pangalos había impedido que este concretara un plan para declarar la guerra a Turquía y ocupar Tracia.
Desde Bruselas se informaba, por otra parte, que el príncipe Leopoldo, heredero de la corona belga, había partido hacia Estocolmo, donde se esperaba el anuncio de su compromiso matrimonial con la princesa Astrid de Suecia.
En México, un telegrama recibido por el presidente Plutarco Elías Calles comunicaba la derrota de los yaquis después de una batalla de dos horas. El despacho señalaba que había bajas de ambos lados y que, en los círculos militares, se consideraba que aquella batalla podía marcar el final de la rebelión.
China también aparecía en la portada. Desde Pekín se informaba que tres marineros estadounidenses habían resultado heridos cuando fuerzas chinas dispararon contra el cañonero “Pigeon” mientras navegaba por la zona de Hauyang.
La situación china volvía a aparecer en una información procedente de Londres, que relataba el bombardeo de Washien. Testigos citados en el despacho describían graves consecuencias y afirmaban que más de la mitad de la ciudad había quedado en ruinas.

En el ámbito diplomático, la Sociedad de las Naciones ocupaba otro espacio. Colombia agradecía su elección para ocupar un asiento en el Consejo y anunciaba que Urrutia sería designado como representante.
Desde París, mientras tanto, la prensa francesa expresaba dudas sobre las versiones procedentes de Berlín acerca de un supuesto acuerdo entre los ministros de Relaciones Exteriores de Francia y Alemania, Aristide Briand y Gustav Stresemann, en materia de desarme.
Y desde Ginebra llegaba una propuesta de Francia para convocar próximamente a una conferencia económica internacional, con participación de miembros y no miembros de la Sociedad de las Naciones.
Un mundo que llegaba a Santa Fe por cables telegráficos
La tapa del 20 de septiembre de 1926 permite observar, cien años después, cómo se construía la información internacional para los lectores santafesinos.
En una misma edición convivían la devastación de un huracán en Florida, las novedades de la aviación argentina, la política europea, la situación en China y México, la actividad de la Sociedad de las Naciones y la expectativa por una gran pelea de boxeo.
Todo ello llegaba a Santa Fe mediante una red informativa que El Litoral identificaba expresamente como “INFORMACIÓN TELEGRÁFICA DEL EXTERIOR, CAPITAL FEDERAL Y PROVINCIAS”, con el servicio especial de la Agencia “Austral” y corresponsales.
Para los santafesinos de aquel lunes de 1926, las noticias del mundo no eran una recopilación histórica: eran acontecimientos que acababan de suceder y que llegaban, con la velocidad posible para aquella época, a las páginas del diario.
Cien años después, aquella portada funciona como una ventana a ese instante: un mundo atravesado por catástrofes naturales, tensiones políticas, transformaciones tecnológicas, grandes espectáculos deportivos y una creciente circulación internacional de la información.









