En su segundo día de actividades en Irak, el papa Francisco se reunió este sábado en Najaf, 150 kilómetros al sur de la capital Bagdad, con el gran ayatollah Ali al-Sistani, máxima autoridad del islam chiita y considerado uno de los hombres más influyentes del país, con quien resaltó la importancia del diálogo interreligioso para la unidad nacional. El pontífice visitó a Al-Sistani en su residencia de la mencionada ciudad, considerada santa por el chiismo, una rama del islamismo que incluye a cerca del 10% de los 1.900 millones de musulmanes del mundo pero representa a casi dos tercios del islam iraquí.
































