El conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, desatado en febrero de 2026, ingresó en una fase de extrema peligrosidad para la estabilidad global. Con una clara desventaja en capacidades militares tradicionales, Teherán profundizó su estrategia de utilizar los pasos marítimos neurálgicos como herramientas de amenaza, persuasión y negociación.
Irán militariza Ormuz y apunta al Mar Rojo como nuevo punto de presión mundial
En medio de la guerra abierta con Estados Unidos, Teherán busca asfixiar el comercio global extendiendo el bloqueo marítimo al estrecho de Bab el-Mandeb a través de las milicias hutíes de Yemen.

Tras consolidar el bloqueo en el estrecho de Ormuz, el gobierno iraní dio señales de que planea expandir la disputa y recurrir a las milicias hutíes de Yemen para intentar cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, la vía estratégica que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
La maniobra busca llevar la presión más allá del Golfo Pérsico, amenazando simultáneamente dos de los corredores energéticos y comerciales más importantes del planeta. Ante la intensificación de los ataques de Washington sobre el territorio persa, la respuesta coordinada con el movimiento yemení Ansarullah encendió las alarmas de los mercados internacionales.

La alianza con los hutíes
El trasfondo de esta expansión del conflicto quedó evidenciado en las declaraciones de Mohammed al-Farah, integrante del buró político del movimiento hutí, quien denunció que la Casa Blanca está incentivando a Arabia Saudita a lanzar una ofensiva contra Yemen.
La advertencia de al-Farah sobre las repercusiones económicas globales fue lapidaria: "Si la situación actual se agrava, el estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz se cerrarán mediante una alianza operativa. Los precios del petróleo se dispararían entonces hasta los u$s200 el barril, lo que supondría un duro golpe", afirmó de manera categórica.

Para los especialistas en Medio Oriente, si Ormuz representa el principal activo estratégico directo de Irán, Bab el-Mandeb aparece como una segunda carta de alto impacto para condicionar el comercio marítimo internacional.
Fawaz Gerges, analista consultado por la agencia Reuters, sostuvo que Teherán busca demostrar que tiene capacidad para asfixiar simultáneamente ambos pasos geográficos: "Irán está dispuesto a llegar hasta el final", analizó.

Cierre total en Ormuz
En paralelo a la escalada en el Mar Rojo, la Guardia Revolucionaria de Irán ratificó que el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo— permanecerá bloqueado por tiempo indeterminado. En un comunicado oficial, el cuerpo militar de elite afirmó que el paso seguirá cerrado hasta que Estados Unidos ponga fin a lo que denominó "actos de agresión".
La postura iraní responde directamente a la decisión de la administración de Donald Trump de reanudar los bombardeos sobre bases persas y restablecer un bloqueo naval a los puertos del país en un intento por normalizar la navegación en el área.

Como represalia, las Fuerzas Armadas de Irán lanzaron ataques dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses situadas en países aliados de la región, tales como Bahréin, Kuwait, Omán y Jordania.
"Las exportaciones de petróleo y gas de la región serán accesibles para todos o para nadie", sentenció la Guardia Revolucionaria, endureciendo una posición que no busca un enfrentamiento militar directo a gran escala, sino una asfixia comercial progresiva que obligue a Washington a retroceder y sentarse a negociar.








