Japón desplegó misiles antibuque Tipo 25 en la base de Kengun esta semana, anunció Shinjiro Koizumi, ministro de Defensa, y precisó que la medida busca evaluar y fortalecer la capacidad de contraataque y disuasión ante un entorno de seguridad considerado “el más grave y complejo desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.
Japón desplegó misiles de largo alcance y despertó sospechas en China
Con la incorporación de misiles Tipo 25, Tokio busca reforzar su disuasión y contraataque. Pekín criticó la estrategia, calificándolo de neomilitarismo, mientras endurece medidas económicas y diplomáticas contra Tokio.


El sistema Tipo 25, descrito por NHK como una evolución del Tipo 12, ofrece un alcance cercano a los 1.000 kilómetros y permite por primera vez a las fuerzas japonesas afectar blancos a gran distancia, incluyendo la costa oriental de China; en paralelo se activaron proyectiles planeadores hipersónicos en el Campamento Fuji pensados para defensa de islas remotas.
El Gobierno japonés presenta ambos sistemas como parte de una nueva capacidad de “contraataque” que contempla golpear bases de misiles, buques o instalaciones militares del adversario en caso de ataque o amenaza inminente, con el objetivo de neutralizarlas; Koizumi dijo que la incorporación forma parte de la estrategia defensiva aprobada en 2022.

NHK añadió que Tokio planea además adquirir misiles de crucero Tomahawk desde Estados Unidos, con un alcance de 1.600 kilómetros, y que la cooperación con inteligencia norteamericana facilitará la localización precisa de objetivos remotos dentro de la nueva doctrina de defensa.
Qué implica el salto a misiles de largo alcance para la defensa japonesa
El despliegue en Kengun marca un cambio operativo porque introduce en territorio nacional una capacidad de largo alcance capaz de proyectar fuego antibuque y de disuasión más allá del perímetro tradicional de protección.

El Ministerio de Defensa indicó que la maniobra evaluará protocolos, entrenamiento y la puesta en marcha de la fase operativa de la estrategia diseñada para neutralizar amenazas que pongan en riesgo el territorio.
El avance tecnológico y la incorporación de sistemas de nueva generación responden, según las autoridades, a desafíos emergentes en el entorno estratégico asiático y a la necesidad de proteger fronteras marítimas y aéreas.
Pekín y el recelo regional: críticas, sanciones y contexto diplomático
El Ministerio de Defensa chino calificó el movimiento como “un ejemplo de neomilitarismo japonés” y Mao Ning, portavoz del Ministerio de Exteriores, advirtió que “la comunidad internacional debe mantenerse en máxima alerta”.
Además de las declaraciones oficiales, medios estatales como el Diario del Ejército Popular de Liberación y el Global Times acusaron a Tokio de expandir peligrosamente su industria de defensa; Pekín restó confianza y aplicó medidas económicas como la prohibición de exportaciones de bienes de doble uso.
En el contexto de tensión, las relaciones se tensaron desde meses atrás por declaraciones de políticos japoneses y por incidentes puntuales, entre ellos la irrupción en la embajada china en Tokio de un militar armado con un cuchillo, un episodio que fue amplificado por la prensa china y que contribuyó al recelo.
En medio de esas fricciones, China incluyó a 20 entidades japonesas en una lista negra y restringió suministros a empresas del sector, mientras Japón impulsa una modernización de sus Fuerzas de Autodefensa destinada a aumentar la capacidad y la proyección defensiva del país.










