Nepal atraviesa una emergencia de enormes dimensiones después de que una gigantesca crecida arrasara comunidades, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas en el norte del país, cerca de la frontera con China. La tragedia comenzó el 26 de agosto y, más de una semana después, las tareas de búsqueda y rescate continúan en medio de condiciones extremadamente difíciles.
Tragedia en Nepal: qué pasó, cuántos muertos dejó la inundación y qué se sabe hasta ahora
Una devastadora inundación repentina golpeó Nepal el 26 de agosto y provocó una de las peores catástrofes registradas en la región. Las autoridades confirmaron 1.252 cuerpos recuperados y 4.216 personas permanecen desaparecidas.

El último balance oficial difundido este jueves por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal indica que 1.252 cuerpos fueron recuperados y unas 4.216 personas continúan desaparecidas. Además, 11.993 personas fueron rescatadas, entre ellas más de 300 ciudadanos extranjeros. Las cifras todavía pueden modificarse a medida que avanzan las tareas de identificación y búsqueda.
La magnitud de la tragedia también se refleja en la cantidad de personas que todavía buscan a familiares y allegados. Muchos cuerpos recuperados aún no pudieron ser identificados: según los últimos datos disponibles, apenas 95 de los 1.252 cuerpos habían sido entregados a sus familias.

Cómo comenzó la tragedia en Nepal
El desastre se originó en el área del río Bhote Koshi, en Rasuwa, cerca de la frontera entre Nepal y China. Durante la mañana del 26 de agosto, una enorme cantidad de agua, barro, rocas y otros materiales descendió con una velocidad extraordinaria y avanzó por los cauces hacia zonas pobladas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores nepalí describió la magnitud del fenómeno como una especie de “tsunami del Himalaya”, debido a la velocidad y el volumen de agua y sedimentos que avanzaron aguas abajo.
La inundación afectó inicialmente a Rasuwa y luego se extendió por los sistemas de los ríos Trishuli y Narayani, golpeando comunidades e infraestructura de varios distritos. Entre las zonas más afectadas se encuentran Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha y Chitwan.
Las investigaciones apuntan a un colapso o desprendimiento de hielo, roca y material glaciar como uno de los factores que desencadenaron la gigantesca crecida. Sin embargo, las autoridades nepalíes continúan estudiando exactamente cómo se produjo el fenómeno y cómo evolucionó durante los primeros minutos.
La combinación de agua, barro y grandes bloques de material rocoso tuvo consecuencias devastadoras. La corriente destruyó viviendas, caminos, puentes y otras estructuras y dejó aisladas a comunidades enteras.

1.252 muertos y más de 4.200 desaparecidos
El último balance oficial da cuenta de 1.252 cuerpos recuperados en Nepal, mientras que 4.216 personas permanecen desaparecidas.
La distribución de las víctimas muestra que la tragedia tuvo un impacto muy fuerte en diferentes distritos. Chitwan concentra el mayor número de cuerpos recuperados, con 355, seguido por Nawalparasi Este, con 218, y Nuwakot, con 177. En Rasuwa, donde comenzó el desastre, fueron recuperados 127 cuerpos.
También fueron encontrados cuerpos en Dhading, Gorkha y Tanahun.
La cantidad de desaparecidos mantiene abierta una enorme incertidumbre. Las autoridades deben avanzar simultáneamente con la búsqueda de personas, la remoción de escombros, la identificación de los cuerpos recuperados y la reconstrucción de las comunicaciones con las comunidades afectadas.
Entre las personas buscadas hay además cientos de extranjeros. El gobierno nepalí informó que alrededor de 590 ciudadanos extranjeros de 34 países continúan desaparecidos, mientras los equipos de emergencia mantienen contacto con las autoridades diplomáticas y las familias.

La búsqueda continúa en túneles de centrales hidroeléctricas
Uno de los principales focos de las operaciones de rescate está puesto en los proyectos hidroeléctricos afectados por la inundación.
La fuerza del agua y el barro dañó instalaciones y accesos y dejó a numerosos trabajadores sin posibilidad de salir. Las estimaciones más recientes ubican en alrededor de 900 las personas que todavía podrían estar atrapadas o desaparecidas en instalaciones hidroeléctricas.
Los equipos de rescate trabajan especialmente en los túneles porque existe la posibilidad de que algunas personas hayan quedado en sectores protegidos de la corriente, donde podrían existir bolsas de aire.
Para intentar llegar hasta esos lugares fueron desplegados equipos especializados de India, China y Corea del Sur, que trabajan junto con el Ejército de Nepal. También se utilizan excavadoras, drones, helicópteros y otros equipos para localizar personas y retirar los millones de toneladas de barro y residuos acumulados.
La situación es especialmente compleja porque muchas de las zonas afectadas continúan siendo de difícil acceso. La destrucción de rutas y puentes obliga en algunos casos a utilizar helicópteros para transportar personal, alimentos y equipos.

Una emergencia que dejó pueblos aislados y miles de familias afectadas
La inundación no solo provocó una enorme cantidad de víctimas. También destruyó buena parte de la infraestructura de las regiones afectadas.
Puentes que conectaban comunidades fueron arrasados por la corriente y numerosas rutas quedaron inutilizadas. Esto complicó tanto la llegada de los equipos de emergencia como la distribución de alimentos, medicamentos y agua.
El gobierno nepalí informó que decenas de puentes colapsaron o sufrieron daños y que todavía se está realizando un relevamiento completo de las pérdidas materiales.
La emergencia también afecta especialmente a las personas que sobrevivieron. Miles de habitantes debieron abandonar sus hogares y permanecer en refugios temporales mientras continúa la evaluación de los daños.
Las necesidades humanitarias incluyen alimentos, agua potable, medicamentos y elementos de higiene. UNICEF informó que 22.000 niños necesitan urgentemente acceso seguro al agua, mientras las autoridades y organizaciones humanitarias intentan evitar que la emergencia genere nuevos problemas sanitarios.

Por qué el rescate es tan difícil
La geografía de Nepal representa uno de los principales obstáculos para las tareas de emergencia. Se trata de una región montañosa, con valles estrechos y comunidades ubicadas a grandes distancias entre sí.
A esto se suma que la propia inundación modificó el terreno. El agua arrastró enormes cantidades de barro, piedras y restos de infraestructura, lo que dificulta encontrar a las personas desaparecidas.
Además, las autoridades deben trabajar con información que cambia constantemente. Algunas personas inicialmente registradas como desaparecidas logran comunicarse días después, mientras que otras continúan sin ser localizadas.
Por ese motivo, el gobierno nepalí pidió utilizar únicamente cifras verificadas y advirtió que los balances pueden modificarse a medida que se realizan nuevas verificaciones.

Nepal comienza a pensar en la reconstrucción
Aunque la búsqueda de desaparecidos continúa siendo la prioridad, el gobierno ya comenzó a planificar la etapa de recuperación.
La dimensión de los daños obliga a reconstruir viviendas, caminos, puentes y sistemas de generación eléctrica. Algunas estimaciones citadas por Reuters calculan que la reconstrucción podría demandar entre 4.000 y 5.000 millones de dólares.
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, señaló que el país comenzó a pasar de la etapa exclusivamente centrada en la búsqueda y el rescate hacia una fase de rehabilitación, aunque las operaciones para localizar desaparecidos continúan.
Mientras tanto, las familias siguen buscando información sobre sus seres queridos. En Katmandú, fotografías y datos de personas desaparecidas fueron colocados en espacios destinados a facilitar su identificación.
Más de una semana después de la inundación, el dato que resume la dimensión de la catástrofe sigue siendo el mismo: 1.252 cuerpos recuperados, 4.216 personas desaparecidas y casi 12.000 rescatadas. Pero detrás de esas cifras continúa una búsqueda que todavía no terminó y una reconstrucción que podría demandar años.









