Múnich volvió a convertirse este sábado en el centro mundial de la cerveza con la apertura de la 191ª edición del Oktoberfest, la tradicional fiesta bávara que durante 16 días reunirá a millones de visitantes en el recinto de Theresienwiese.
Millones de visitantes y 16 días de fiesta: comenzó el Oktoberfest en Múnich
La tradicional fiesta de la cerveza comenzó este sábado y se extenderá hasta el 4 de octubre. El alcalde Dominik Krause inauguró el festival con el tradicional "O'zapft is!" y espera recibir unos seis millones de visitantes. La edición 2026 tendrá precios récord para la cerveza y un amplio operativo de seguridad.


El encargado de inaugurar oficialmente la celebración fue Dominik Krause, alcalde de Múnich desde mayo y miembro del Partido Verde. Con 36 años, Krause abrió el primer barril con apenas dos golpes de martillo y pronunció la tradicional expresión bávara "O'zapft is!", que significa "¡Ya está abierto!".
Como marca la tradición, el alcalde entregó la primera jarra de cerveza al ministro presidente de Baviera, Markus Söder, de la Unión Social Cristiana (CSU). Ambos brindaron por una celebración tranquila.

Para Krause se trató de su primera apertura del Oktoberfest como alcalde. Antes del acto había señalado que esperaba conseguirlo en "dos o tres" golpes.
Cerveza más cara y seis millones de visitantes
Con las puertas del predio abiertas desde poco después de las 9 de la mañana, miles de personas se concentraron desde temprano para conseguir un lugar en las grandes carpas cerveceras.

Los visitantes se encontraron este año con otro dato: el litro de cerveza cuesta entre 14,80 y 15,90 euros, con un incremento promedio del 2,38% respecto de la edición anterior.
La celebración se extenderá hasta el 4 de octubre, con grandes carpas, gastronomía tradicional bávara, música, juegos y atracciones. Muchos de los asistentes participan vestidos con las prendas tradicionales de Baviera, como el dirndl y los lederhosen.

Las autoridades esperan alrededor de seis millones de visitantes durante las poco más de dos semanas del festival, conocido localmente como Wiesn y considerado uno de los mayores encuentros populares del mundo.
El primer día volvió a mostrar una de las escenas habituales del Oktoberfest: largas filas y carreras de visitantes para conseguir un lugar dentro de las carpas más concurridas.
Un amplio operativo de seguridad
La edición de este año cuenta con un dispositivo de seguridad reforzado. Las autoridades habilitaron un nuevo centro de coordinación destinado a monitorear el movimiento de personas y actuar ante eventuales situaciones de riesgo.

Más de 50 cámaras equipadas con inteligencia artificial permitirán detectar concentraciones de personas potencialmente peligrosas y anticipar posibles problemas vinculados con las aglomeraciones.
Además, alrededor de 600 policías y cientos de integrantes de los equipos de seguridad de la ciudad y de los organizadores estarán desplegados durante el festival.

El operativo también contempla medidas específicas frente a posibles incidentes con drones. La policía de Múnich contará con el apoyo de un nuevo centro de defensa y especialistas en este tipo de dispositivos, después de varios episodios recientes relacionados con drones en Alemania.








