Irán elevó la tensión al máximo en una de las arterias del comercio mundial. La Guardia Revolucionaria anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz y advirtió que cualquier embarcación que intente atravesarlo será atacada.

La Guardia Revolucionaria de Irán anunció el cierre del Estrecho de Ormuz y advirtió que atacará a cualquier buque que intente cruzar. El petróleo saltó y crece el temor a un shock global de energía y logística.

Irán elevó la tensión al máximo en una de las arterias del comercio mundial. La Guardia Revolucionaria anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz y advirtió que cualquier embarcación que intente atravesarlo será atacada.
El mensaje llegó desde la estructura militar que controla la zona. Un alto mando afirmó que los Guardias y la marina regular “prenderán fuego” a los barcos que intenten cruzar, en lo que ya se lee como un bloqueo de hecho.

Ormuz es un cuello de botella estratégico: conecta el Golfo Pérsico con aguas abiertas y por allí circula alrededor de una quinta parte del consumo diario global de petróleo, además de volúmenes relevantes de gas. Por eso la amenaza impacta directo en precios y abastecimiento.
La escalada se produce tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán del 28 de febrero, que derivaron en la muerte del líder iraní Ali Khamenei y en una respuesta con misiles sobre países del Golfo donde hay bases estadounidenses.

Los mercados reaccionaron con fuerza. Analistas consultados por Reuters anticiparon que el crudo podría mantenerse alto mientras se evalúa el impacto real sobre los flujos por Ormuz, con proyecciones de Brent en un rango elevado si la tensión persiste.
El nerviosismo no se limita al precio del barril. El transporte marítimo entró en zona roja: Reuters reportó unos 150 buques varados y daños en petroleros, con aseguradoras que comenzaron a cancelar coberturas de “riesgo de guerra” en el área. Eso encarece y frena la operatoria.
La combinación de riesgo militar, primas de seguro y desvíos logísticos amenaza con trasladarse al resto de la economía: suben los fletes, se estiran plazos y se presionan cadenas de suministro que dependen del Golfo, desde energía hasta cargas sensibles.