Casi un siglo y medio después del inicio de su construcción, la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona vivió este miércoles su jornada más trascendental. El papa León XIV presidió la misa oficial y bendijo la cruz de la Torre de Jesucristo, la estructura central que consolida al monumento modernista como la iglesia más alta de todo el planeta. La histórica ceremonia representó el punto culmen de su visita apostólica por España, sirviendo además como un emotivo homenaje a Antoni Gaudí a exactamente cien años de su fallecimiento.





