Donald Trump volvió a mezclar presión militar y apertura diplomática. En medio del bloqueo portuario impuesto por Estados Unidos sobre Irán, el presidente dejó entrever que Washington y Teherán podrían retomar el diálogo en Islamabad en cuestión de horas, pese al fracaso de la ronda celebrada el fin de semana.
Pese al bloqueo sobre Ormuz, Trump abrió la puerta a una nueva ronda con Irán
El presidente de EE.UU. aseguró que las negociaciones podrían retomarse en las próximas 48 horas. Pakistán mantiene su rol como mediador para intentar salvar la tregua regional.

La señal salió de una entrevista en la que el mandatario afirmó que las conversaciones “podrían estar ocurriendo en los próximos dos días”. En paralelo, fuentes iraníes y paquistaníes también dejaron abierta la posibilidad de una nueva cita esta misma semana, aunque sin confirmación oficial sobre fecha y formato.

Islamabad vuelve al centro de la escena
La capital pakistaní reapareció como sede posible después de una ronda de contactos de alto nivel que no logró destrabar el conflicto. Ese encuentro, el más importante entre funcionarios estadounidenses e iraníes desde 1979, terminó sin acuerdo, pero no cerró del todo la vía diplomática.
Pakistán siguió trabajando como mediador incluso después de ese fracaso. El gobierno de Shehbaz Sharif ratificó que mantiene “todo el esfuerzo” orientado a acercar a las partes, mientras distintas fuentes ligadas a la negociación admitieron que hay una propuesta sobre la mesa para volver a reunir a las delegaciones.
Trump, además, elogió de manera pública al jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, y lo señaló como un actor importante en este intento por reconstruir el canal de diálogo. Esa mención mostró hasta qué punto Islamabad quedó instalado como pieza central en la mediación.

Negociación y amenaza al mismo tiempo
La apertura que sugirió Trump convivió durante toda la jornada con un tono de amenaza. Después del fracaso de las conversaciones, Estados Unidos puso en marcha el bloqueo de puertos iraníes y mantuvo la advertencia de responder contra cualquier embarcación de Irán que desafíe ese operativo.
La presión sobre Teherán no se limita al frente militar. En el centro de la discusión sigue estando el programa nuclear iraní: Washington insiste con un freno prolongado al enriquecimiento de uranio, mientras del lado iraní rechazan las condiciones más duras y buscan alivio de sanciones y liberación de fondos.
El vicepresidente JD Vance reforzó esa idea al sostener que Estados Unidos ya hizo una oferta final y que ahora “la pelota está del lado de Irán”. Esa frase condensó la postura de la Casa Blanca: mostrar predisposición a negociar, pero sin ceder en los puntos que considera centrales.

La tregua corre y el mercado toma nota
La posibilidad de una nueva ronda ayudó a enfriar parcialmente la reacción de los mercados. Después del salto inicial provocado por el bloqueo en Ormuz, el petróleo retrocedió con fuerza y volvió a ubicarse por debajo de los máximos que había tocado al comienzo de la escalada.
Ese movimiento dejó en claro que el mercado sigue pendiente menos de los discursos que de la chance concreta de una salida negociada. Mientras la tregua continúe vigente y la puerta de Islamabad no se cierre, inversores y gobiernos seguirán leyendo cada señal diplomática como un dato sensible para la energía y para la estabilidad regional.
Por ahora, no hay confirmación oficial de una nueva reunión. Pero las señales que llegaron desde Washington, Islamabad y las fuentes involucradas en la mediación muestran que, aun con el bloqueo en marcha, el canal de diálogo entre Estados Unidos e Irán todavía no quedó clausurado.










