Un equipo de guardaparques y operarios del Parque Nacional Iguazú concretó este jueves un hallazgo tan sorprendente como alarmante: la extracción de 400 kilos de monedas del lecho del río Iguazú. La tarea, facilitada por un marcado descenso en el caudal de agua, dejó al descubierto el impacto acumulativo de una práctica turística que, lejos de ser un gesto inocente, representa una fuente directa de contaminación para el ecosistema protegido.
El lado oscuro de "pedir un deseo": retiraron 400kg de monedas en las Cataratas del Iguazú
Un operativo de limpieza sin precedentes en el Parque Nacional Iguazú reveló una alarmante acumulación de basura y monedas en el lecho del río. Aprovechando la bajante histórica, operarios extrajeron 400 kilos de metal que ponen en riesgo la biodiversidad.

Una bajante que desnudó la negligencia
El operativo se pudo llevar a cabo gracias a que el caudal del río descendió a niveles críticos —alrededor de 500 mil litros por segundo—, lo que permitió el acceso a zonas habitualmente sumergidas. Durante la jornada de limpieza, no solo se recolectaron piezas metálicas de diversos países, sino también una preocupante cantidad de pilas, dispositivos electrónicos, plásticos y botellas.
Desde la administración del Parque Nacional señalaron que estas intervenciones son necesarias pero insuficientes si no existe un cambio en la conducta del visitante. "El río no es una fuente de deseos, es un ecosistema vivo que estamos alterando con cada objeto que arrojamos", explicaron fuentes del área protegida.

El impacto invisible: química y toxicidad
Aunque para el turista el acto de lanzar una moneda termina en segundos, para la fauna acuática es el inicio de un proceso tóxico. El Consejo Profesional de Química advirtió que las monedas, compuestas por aleaciones de cobre, níquel y zinc, sufren una oxidación progresiva al contacto con el agua.
Este proceso libera iones metálicos que alteran la composición fisicoquímica del recurso hídrico, afectando directamente la respiración y el metabolismo de peces y microorganismos. Además, se produce el fenómeno de bioacumulación: los metales se depositan en los sedimentos y son ingeridos por los animales, escalando en la cadena trófica y comprometiendo el equilibrio biológico de una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo.

El destino de lo recaudado
Más allá del daño ambiental, el material recolectado será clasificado. Las autoridades informaron que aquellas monedas que aún conserven valor de circulación serán destinadas a proyectos de educación ambiental y programas de reforestación en conjunto con el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad.

Por su parte, los elementos altamente contaminantes como pilas y restos electrónicos recibirán un tratamiento de residuos peligrosos para evitar que sigan dañando las napas y el suelo de la selva misionera.

El cierre del operativo deja una reflexión necesaria sobre el turismo sustentable. Las Cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio de la Humanidad, enfrentan el desafío de convivir con millones de visitantes anuales sin perder su esencia. La prohibición de arrojar objetos está vigente, pero la verdadera barrera contra la contaminación reside en la educación del viajero y el respeto por el entorno natural que nos define como región.








