En un movimiento publicitario que ha paralizado las redes sociales y el mundo de la moda este martes 7 de abril, Meryl Streep y Anna Wintour han decidido romper la cuarta pared. La icónica actriz y la legendaria editora en jefe de Vogue protagonizan la nueva portada de la revista, marcando un hito antes del desembarco en cines de la segunda parte de "El Diablo viste a la moda" (The Devil Wears Prada).
Meryl Streep y Anna Wintour juntas en la portada de Vogue ante el estreno de "El Diablo viste a la moda 2"
En un hecho histórico para la cultura pop y la industria editorial, la actriz que inmortalizó a Miranda Priestly y la editora que inspiró el personaje posaron juntas por primera vez. El encuentro se produce en el marco de la cuenta regresiva para el estreno de la esperada secuela cinematográfica.


Este encuentro no es solo una sesión de fotos; es un diálogo entre la realidad y la ficción moderada con agudeza por Greta Gerwig no solo abordó el futuro de la industria, sino que profundizó en las cicatrices y triunfos de dos mujeres que definieron una era.
Un cruce de íconos en la cima de Manhattan
La producción fotográfica, realizada en las oficinas de Condé Nast en Nueva York, muestra a ambas mujeres compartiendo un espacio que, durante años, fue objeto de mitos y rumores. Mientras Streep encarna la sofisticación que le dio una nominación al Oscar, Wintour aporta su mirada implacable, validando el legado de un personaje que, aunque nació como una sátira, terminó convirtiéndose en un emblema del poder femenino en el siglo XXI.
En la entrevista que acompaña la sesión, Streep reflexiona sobre el peso de volver a calzarse los tacones de Miranda Priestly.

El poder de la imagen
Uno de los puntos más álgidos de la conversación surgió cuando Gerwig consultó sobre cómo las mujeres comunican poder a través de su vestimenta. Mientras que Wintour defendió la autenticidad mencionando a figuras como Michelle Obama o Melania Trump, Streep ofreció una mirada mucho más crítica y política.
"Me asombra cómo las mujeres en el poder tienen que mostrar los brazos descubiertos en televisión, mientras que los hombres están cubiertos con camisas y corbatas. Hay una disculpa implícita en las mujeres. Tienen que mostrar su pequeñez. Es como si tuvieran que decir: 'Soy pequeña... no soy una amenaza'", disparó Streep con la agudeza que la caracteriza.
Incluso fue más allá al citar el polémico abrigo de la ex primera dama estadounidense: "Creo que el mensaje más poderoso que nuestra actual primera dama envió fue el del abrigo que decía 'Realmente no me importa, ¿y a ti?' cuando fue a ver a niños migrantes encarcelados. La vestimenta es una forma de expresión, pero también estamos sujetos a expectativas históricas".
El regreso de Miranda
Veinte años después, la pregunta obligada era por qué volver a este papel. Streep confesó que le interesaba explorar el mundo empresarial actual, donde las instituciones están siendo socavadas. Sin embargo, Wintour prefirió una mirada más optimista.
"Lo que me gustó de la primera película es que mostró al mundo la enorme magnitud que tiene la moda como negocio", recordó Anna. Ante la mención de Streep sobre la "desintegración" de las instituciones, la editora de Vogue aclaró: "Me gusta pensar que estamos evolucionando en lugar de desintegrarnos. Seguimos aquí. Llegamos a mucha más gente".
De hecho, Wintour reveló que fue ella quien llamó a Meryl al oír los rumores de la secuela: "Llamé a Meryl para preguntarle si era cierto. Sabía que me diría si iba a estar bien... Ella leyó el guion, me llamó y me dijo: 'Anna, creo que va a estar bien'".

La soledad del set y el refugio en el tejido
Gerwig recordó cómo Meryl, durante el rodaje de la primera película, mantenía una distancia casi gélida con el resto del elenco para no romper el personaje. Streep confirmó que ese proceso fue agotador: "Conscientemente me distancié y estuve sentada en mi camerino sintiéndome fatal todo el tiempo".
Ante la pregunta de Wintour sobre qué hacía en ese tiempo de aislamiento, Meryl reveló su refugio: "No leía. Tejía. Sigo tejiendo. No puedo leer nada mientras trabajo porque me distrae. Sobre todo con este personaje, que tiene una energía inagotable".

Envejecer y "las personas imborrables"
Con 76 años, ambas reflexionaron sobre la madurez. Para Wintour, la edad es una ventaja competitiva: "Se puede liderar con mayor facilidad". Para Streep, el consuelo de envejecer reside en la memoria de los que ya no están, como Mike Nichols o Robert Redford.
"La gente imborrable no se va. No perdemos a la gente. Los conservamos y siguen trabajando", expresó Meryl en uno de los momentos más emotivos de la charla.
Sobre la trama de la nueva película, Streep prefirió mantener el misterio, aunque dejó una pista que ya genera teorías entre los fans: "Es un final feliz. O no tan feliz, exactamente. Pero es real y es triunfal".











