El pasado 24 de marzo comenzamos a marchar para encontrar una salida a nuestro presente tortuoso y humillante. En forma mayoritaria el pueblo salió a la calle para exigir que esto cambie. El motivo central fue el recordatorio de la desgraciada "revolución libertadora" que nos pisó desde 1976 hasta 1983, dejando un tendal de muertos y un país sumido en el hambre y el desamparo.
Pero esto es solo una pincelada de lo que realmente fue. No insisto porque todos tenemos memoria de lo que pasó en nuestro país. Lo que importa es de aquí hacia adelante. Como siempre, el pasado cimenta nuestro presente, descartamos el olvido negligente o el olvido interesado. Todo es un presente por construir a partir no del odio sino del amor.
El amor a todos nuestros hermanos en nacionalidad y a todos los que en América Latina, sufren pobreza, abandono, desprecio y persecución. Estas u otras diversas penurias. Lo que se vivió en todas las plazas de la argentina donde hubo muchedumbres en las calles, es un inmenso acto de amor mutuo.
La gente se volvió a encontrar en una acción reivindicativa y de mucha fuerza. El tenor de la protesta fue tan majestuoso y respetuoso que hasta los mismos manifestantes se sentían tocados por esa corriente de unión y de simpatía para con sus compatriotas.
Se llenaron las calles que desbordaron de abrazos y besos de felicidad y profunda esperanza que esta vez pueda ser la última de estas patriadas por conseguir lo que nos merecemos y por lo que luchamos desde distintas trincheras. Pero se parte desde atrás. Desde los años duros y sangrientos, desde los años de muertes y robos incomprensibles. Años de avaricia y despilfarro.
A todo eso se le dijo "Nunca más", un nunca más para siempre y un nunca más que no sea un punto de llegada sino un punto de partida para crecer de nuevo y llegar a ser la nación que alguna vez fuimos hasta que llegaron los piratas. El puntapié inicial está dado, el primer empujón también: el 24 de marzo de 2026.
Trabajemos con tesón y alegría, lo vamos a lograr. Vamos a construir una Nación con justicia y hermandad. Donde haya trabajo para todos los que lo necesitan. Tomados de la mano y cantando nuestro himno nacional: "¡Coronados de gloria vivamos... O juremos con gloria morir!".