Todos, o al menos la mayoría de los argentinos, piensan que esto debe cambiar. Y "esto" es el país, la sociedad, las instituciones, los partidos políticos, los gremios, las familias y todos los lugares donde haya gente pensante. ¿Y cuál es el núcleo del cambio pedido a gritos? La situación económica. El dinero está mal distribuido, algunos tienen poco y otros casi nada o nada.
El clamor que no se oye
La necesidad de un cambio económico en Argentina se hace evidente ante la creciente pobreza, destacando la urgencia de políticas que prioricen el bienestar común.

¿Piensa que esto es justo o lo único posible? ¿No se podrán pensar nuevas formar de distribución poniendo como prioritario salarios justos y equitativos, además de brindar nuevas oportunidades de crecimiento personal o grupal, en cooperativas por ejemplo? Todos somos humanos de la misma categoría pero de diferentes posiciones en la vida de todos los días.
Entre nosotros no existe la nobleza. ¿Entonces? Hay que barajar y dar de nuevo porque lo que existe no anda ni con muletas. Por supuesto que hay otros cambios que serían necesarios acoplándolos ya de entrada, pero el económico es neurálgico, porque comer y vivir en cierto bienestar, es medular y un derecho inalienable . Allí "pivotea" toda la actividad productiva y de consumo.
La frase más repetida es "No llego a fin de mes", las otras son "comemos una vez al día", "he renunciado a pequeños gustos que me daba de vez en cuando". Todo esto es muy triste por no decir lamentable, lastimoso, terrible. Otros agregan: "En el país de las vacas no podemos comer carne".
Al escucharlos ¿no se les estruja el corazón? Como primera conclusión, sin ser perito en el tema, decimos que el cambio fundamental es el económico, de crecimiento industrial y agrario. Somos un país que ha alimentado al mundo y ahora no alcanza para nosotros porque se vende afuera, se exporta porque cobran en dólares.
No quiero repetir algo ya dicho, pero lo que tiene que cambiar y mejorar fundamentalmente son los salarios y el comercio interno porque no alcanzan para poder llevar una vida digna. Desde la ayuda a las Pymes hasta no cobrar impuestos a las ferias populares, la cosa podría ir mejorando a de a poco.
Pero desgraciadamente, lo que pretende el Ejecutivo es sacarles impuestos a los ricos y planificar, sí digo planificar, la eliminación del estamento de los jubilados achicando sus haberes, dejándolos sin remedios "para que se vayan muriendo de a poco" (sic).
En la Argentina, un volumen escandaloso de plata la tienen los ricos poderosos y más del 70%de los habitantes sufren necesidades básicas. A eso hay que sumarle el escándalo del "choreo" descarado de algunos funcionarios, como los porcentajes que se apropian de todo lo que puede beneficiarlos a nivel personal.
Para la gente de esta Nación, ni sobras. ¿Podríamos insistir en la Justicia Social? El presidente dijo que la justicia social es un robo. ¿Usted qué piensa? ¿No será que los que amontonan plata de las coimas y de las estafas, son los que verdaderamente roban?
La avaricia es muy común entre los ricos porque cada uno de ellos piensa que valen por lo que tienen. Cuando más tienen son más atendidos, tenidos en cuenta, protagonista de la debacle, etc. De ahí que el pobre termine no valiendo nada y por eso no son atendidos como corresponde.
Hay que redistribuir las riquezas del país, con leyes que atiendan al bien común por encima de la propiedad individual. Y esto no es comunismo, es de raíz cristiana, absolutamente. La hago corta. Si quiere fundamentos, en el Concilio Vaticano II en el artículo 60 de la constitución Gaudium et Spes ("Gozos y esperanza"), se expresa lo siguiente:
"Cada hombre tiene derecho a los bienes necesarios, y en situaciones de extrema necesidad puede procurarse lo indispensable, incluso tomándolo de las riquezas de los demás. Cada uno debe usar los bienes que posee, no sólo como bienes propios, sino también como bienes comunes".
Espero que esto no lo perturbe y lo piense un momento. Y si necesita más fundamentos, consulte los dos documentos editados por la Conferencia Episcopal de los Obispos Latinoamericanos: "Fundamento doctrinal", Medellín 1968; "Opción preferencial por los pobres", Puebla 1979.
Estos documentos no fueron muy publicitados, quizás para no herir ciertas susceptibilidades entre los fieles. ¡Caramba!
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