Sin embargo, en la larga transición entre la gestión de Miguel Lifschitz y de Omar Perotti, la política busca un juego propio no advirtiendo en profundidad los alcances de la crisis. En Legislatura se demoran acuerdos para algunos temas de agenda como la situación de municipios y comunas o reclamos empresarios sobre el tema ART, pero se los busca para insistir con la reforma constitucional o bien para definir autoridades de la próxima Cámara de Diputados. Incluso el último jueves, el justicialista Luis Rubeo desafió al Frente Progresista a volver a discutir la reforma constitucional y el guante lo recogió el socialista Joaquín Blanco quien le dijo estar abierto a hacerlo a partir del próximo gobierno. El intento actual de sectores opositores es conseguir 34 firmas para pedir una sesión especial para insistir con la reforma, el proyecto que la propia Cámara le frenó a Lifschitz. El número parece imposible debido a la cerrazón socialista más de varios aliados, incluidos radicales del NEO. Prematuro aún siguen los movimientos de futuros diputados para intentar evitar que sea el actual gobernador el presidente de Diputados. También parece un imposible pero los intentos existen, especialmente en mesas de políticos que se congregan en Santa Fe en las previas a las reuniones de Diputados.