En la edición del sábado 25 de julio presentamos al sanlorencino Elvio Lomello, un verdadero protagonista de los últimos cincuenta años de nuestra historia. La siguiente es la transcripción completa de la entrevista que le realizó en agosto de 1977 el colega Gustavo Pena, redactor del diario El Miami Herald.
Elvio Lomello, el señor de las mil aventuras (Parte II)
Durante un año, Elvio y Liliana Lomello cruzaron América en auto, enfrentando retos y descubriendo culturas, una experiencia de vida que los marcó para siempre.

En ella, el nadador, raidista y aventurero argentino brindó detalles y curiosidades de su experiencia, ya de camino de regreso al país, tras haber unido en auto San Lorenzo con la ciudad de Ottawa, en Canadá.

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De Argentina a Canadá en automóvil
"Macanuda" gira hemisférica
Atravesar la América de la Argentina al Canadá manejando un pequeño automóvil es una hazaña que solo tiene un calificativo: ¡Macanudo! Tiene que ser un calificativo de raíces argentinas, porque argentino es el matrimonio que realizó la hazaña.
Elvio y Liliana Lomello salieron de San Lorenzo, en la provincia argentina de Santa Fe, el 17 de julio de 1976. Exactamente un año y 40 mil kilómetros después, llegaban a Canadá en el mismo automóvil Opel, fabricado en Argentina por la General Motors.
"Hicimos el recorrido sin prisas, porque queríamos conocer cada páis en su costumbres, su vegetación, su gente", explicó Lomello durante una visita a Miami en su viaje de regreso a Sudamérica.
Y conocieron hasta los cacos. "En Guayaquil le arrebataron el reloj de la mano a mi esposa, dentro del carro", relata Lomello. "En algún que otro país centroamericano también nos las tuvimos que ver con guardafronteras de muchas agallas", agrega Lomello, "pero en definitiva fue fascinante", asegura.
El robo en Guayaquil fue mucho más que el reloj, fue una bolsa con dinero y documentos, "pero a través de amigos que saben cómo son las cosas allí y nos ayudaron, recuperamos lo más importante, que son los documentos que nos permitieron continuar el recorrido". Aseguran que a pesar de ese percance, la gente de Ecuador fue "macanuda" con ellos todo el tiempo.
Los Lomello iniciaron el viaje en compañía de otro matrimonio. Pero a estos también les robaron en Ecuador. Los dejaron sin un centavo y tuvieron que volverse a Argentina. "Nosotros tuvimos que vender nuestro tráiler (casa rodante) para ayudarlos a costear el viaje de regreso a Argentina", cuenta Lomello.
A lo largo del viaje, el matrimonio ha ido costeando sus gastos con la venta de gargantillas de cerámica que Lilián confecciona y que han tenido gran aceptación en todos los países, según la pareja errante. Los viajeros pasaron de Argentina a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.
El único tramo que no pudieron hacer en el auto fue el del famoso Tapón de Darién, una zona de pantanos y junglas impenetrable entre Colombia y Panamá. Cruzaron por mar en un transbordador y volvieron a la carretera en Panamá, donde conocieron a un matrimonio cubano. Residente en Costa Rica, que les ofreció alojamiento en su casa de San José.
"Son una gente macanudamente buena", dicen los Lomello al referirse al matrimonio cubano de Costa Rica, Max Marck y su señora. Los Lomello son un matrimonio joven y lleno de entusiasmo de vivir.
Él tiene 30 años y ella 21. En Argentina, él es fotógrafo independiente y ella estudia. Uno de sus planes es escribir un libro que presente una crónica de viaje y una semblanza de cada país de América y su gente.
Porque los viajeros no se limitaron a seguir la ruta de la carretera panamericana. Hicieron el viaje con calma y visitaron "cuanto había que conocer en cada país". Vieron muchas bellezas impresionantes y muchas miserias, a todo lo largo del viaje.
En Bolivia visitaron las ruinas de Tiahuanaco y en Perú la de Machu-Pichu; en Gautemala, las ruinas de Tical; y en Estados Unidos, las "ruinas de Detroit". Porque, según la describen ellos, "Detroit es una ciudad en ruinas, desolada, da lástima".

Concluyen que en cada país encontraron bellezas naturales y humanas, al tiempo que se toparon con miserias naturales y humanas. A Estados Unidos entraron por California y han ido parando en las más importantes ciudades de la ruta. Ahora emprenden el viaje de regreso y Miami es la última escala.
Al parecer, ya están cansados de dar tanta rueda y están buscando la forma más económica de embarcar su auto a la costa del Pacífico de Sudamérica, quizás Guayaquil, para desde allí seguir en carretera a la Argentina.
"Volver a hacer todo el recorrido en auto nos demoraría mucho. Si logramos embarcar el coche nos ahorramos por lo menos cuatro meses de viaje", dice Elvio. "Nuestro propósito lo alcanzamos: Nuestra meta era atravesar la América en auto desde Argentina a Canadá, y así lo hicimos".










