Llegan Cartas
Un pasajero muy especial sorprende a los viajeros en una mañana soleada de Santa Fe, evocando la poesía de Prévert y el arte de esperar sin prisa.

MELINA SGUAZZINI
Santa Fe, día de semana por la mañana. Jornada fría pero de sol. Un curioso y muy especial pasajero viaja tranquilo en una de nuestras líneas de colectivos. Pude captar algunas imágenes. Bien vale para la ocasión, para brindarles esta adaptación libre y parcial de un fragmento del hermoso poema "Retrato de un pájaro", del francés Jacques Prévert (1900-1977):
"(…) A veces el pájaro llega rápido/ pero también le puede llevar/ largos años tomar la decisión./ No desalentarse, esperar, esperar (…)/ esperar si hace falta muchos años/ la rapidez o la lentitud que le tome llegar/ no tiene ninguna relación con el éxito del viaje.// Cuando el pájaro llegue, si llega/ sólo nos queda guardar el más profundo silencio". Desde ya muchas gracias.
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Riesgo Interno
MIGUEL ÁNGEL REGUERA
Así como existe el riesgo país, que es un indicador a tomar en cuenta al solicitar un préstamo en los mercados financieros internacionales, los argentinos sufrimos todos los días el "riesgo interno". Quiero decir que gran parte de nuestros ingresos se dedican al pago de servicios que consideran la prima de riesgo de operar en un país con un nivel de inseguridad muy alto.
¿Cuánto pagan mensualmente de seguro los que cuentan con un vehículo (auto, moto, camión, etc), por estar residiendo en un lugar con una importante prima de riesgo? ¿Cuánto se paga mensualmente por guardarlo en alguna cochera o lugar cerrado? ¿Cuánto cuesta reponer un espejo, una goma o reparar los daños sufridos por hacerlo "dormir afuera", a la intemperie, en la calle?
¿Cuánto cuestan los seguros de hogar? Y en caso de no tenerlo… ¿cuál es el costo de tener que poner rejas por todos lados, levantar paredes o contratar servicios de seguridad con alarmas, patrullas o gariteros en cada esquina? Y en los edificios de propiedad horizontal… ¿qué porcentaje de las expensas corresponde a gastos en seguridad?
Solucionar los problemas económicos no está escindido de la preocupación por bajar el nivel de inseguridad que hace que nuestros ingresos sean proporcionalmente cada vez menores para poder consumir bienes o invertir en nuevos proyectos de producción.
Las autoridades nacionales, provinciales y municipales deben coordinar políticas de seguridad que atiendan a asegurar los derechos consagrados en la Constitución Nacional, tratados y leyes concordantes. Con distintas responsabilidades, cada nivel de Gobierno debe atender esta problemática ya que de ello depende la vida, la salud y la paz social.
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Fundación jurídica de la república
MATÍAS ANÍBAL ROSSI
El pasado 1 de mayo cumplió 173 años la Constitución Nacional, aquella que en 1853 votaron trece provincias en la ciudad de Santa Fe. Es decir que se cumplieron ciento setenta y tres años de la fundación jurídica del país; del nacimiento de nuestra nación. Sin embargo muchas veces eso se olvida. Y la clase política debería preguntarse si la cumple, porque la República soñada por todos aún espera.
En noviembre de 2023, en su discurso posterior al triunfo en las urnas, Javier Milei expresó su admiración por Juan Bautista Alberdi y por la Constitución de 1853, aclarando que serían "la guía" de su gobierno. Después de veintinueve meses de presidencia aún sigo aguardando que lo cumpla; desterrando para siempre, por ejemplo, los insultos de su boca.
En paz, sin privilegios para sus colaboradores y con respeto a las opiniones de los demás, en especial de la prensa crítica, condición esencial de la democracia.
Con un plan económico que además de recortar gastos del Estado, muchos de ellos indispensables como la educación, la salud, las obras públicas en todo el país, también promueva las inversiones, el trabajo y el desarrollo de una economía en pausa desde hace mucho tiempo.
Necesitamos la ética y el trabajo de toda una dirigencia política para afianzar la confianza de la gente, tan maltratada por la corrupción K del pasado. Pero el gobierno y los dirigentes que no piensan igual siguen en riñas inútiles, solo alimentadas por un egoísmo generalizado que anteponen a la función para la que fueron elegidos.
Y por ello no advierten en absoluto que la Constitución y una sociedad al límite de su paciencia los interpelan. ¿Para cuándo aquello de "constituir la unión nacional, afianzar la justicia, promover el bienestar general"?
Por eso mismo también los interpela el propio Alberdi, que predicaba a favor de una nación que como hoy necesitaba crecer: "El trabajo y la industria es el gran medio de moralización. Ellos conducen por el bienestar y por la riqueza al orden y por el orden a la libertad".
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Testimonio de un hincha infiel
ALEJANDRO DE MURO
En la película "El secreto de sus ojos" (2009), uno de sus personajes asegura que alguien puede cambiar de idea política, religión o mujer pero, jamás, de favoritismo por un club de fútbol. Sin ánimo confrontativo digo que, en lo que a mí respecta, la afirmación carece de asidero. Mi paso por tres entidades de primera división, en calidad de socio, desmiente tal creencia.
Fui hincha acérrimo de Racing. Lo vi salir campeón en 1961, 1966/1967. Del conjunto consagrado, apenas iniciada la década del 60, recuerdo su formación habitual. Me maravillé con las gambetas de Oreste Osmar Corbatta, los cabezazos del "Marques", Rubén Sosa, y las atajadas de Osvaldo Negri.
Lo propio puedo señalar acerca del "Equipo de José". Sin ayuda memoria, estoy en condiciones de mencionar a los once titulares y a otros, alternativos y menos famosos: Jaime Martinoli, Fernando Parenti, Joao Cardoso y Miguel Angel Mori.
Mi fanatismo por La Academia cesó en 1975. El River de Juan José López ("Jota Jota"), Reinaldo "Mostaza" Merlo y Norberto Alonso me cautivó al extremo de decidir asociarme al Millonario.
Si bien fui menos apasionado que por los albicelestes, las genialidades del "Beto" Alonso, los regates de Oscar Ortiz y la prestancia de Roberto Perfumo no impidieron que, durante varios años, profiriera encendidos gritos de gol. Tras ese paso sobrevino mi otra "fuga".
El club "elegido", también como abonado, Independiente. Sí, Independiente. A esta altura del relato imagino que muchos me tildarán de "veleta" o "rara avis". Otros, más severos, quizá me adjudiquen el mote de "execrable". Acepto todo y aclaro, para no decepcionarlos demasiado, que mi fidelidad hacia la Selección permanece inalterable; que mi predilección por Maradona y Messi, también.










