En las presidenciales de Brasil habrá segunda vuelta. Ignacio Lula da Silva, el actual presidente, aún mantiene chances para ser electo por cuarta vez. Y a mi entender, su desempeño en los tres períodos anteriores en los cuales gobernó Brasil (2003-2007, 2007-2011 y ahora desde 2023) fue excelente.
Carta en apoyo a Lula da Silva
La segunda vuelta definirá el rumbo de una potencia que apuesta al desarrollo militar y espacial mientras consolida su gravitación en el panorama internacional.

Brasil fue el país que más inversiones extranjeras atrajo en América Latina, lo cual revela el índice de confianza que los inversores tienen en su economía y crecimiento. Brasil siempre crece, con inflación o sin ella.
Para mí Lula es uno de los mejores estadistas del mundo, sin olvidar que es el dirigente político brasileño con mayor experiencia para conducir el país, un antecedente valiosísimo a la hora de ser reelecto. Además, tiene buenas relaciones económicas con todos los estados del mundo, cualquiera sea su signo político.
Incluso con Washington, a pesar de que el gobierno de Lula le planteó al presidente Donald Trump sus diferencias en algunos aspectos, como la exportación de minerales críticos a Estados Unidos solo en la medida que no sean utilizados por la industria de Brasil. Por otra parte es un defensor de la soberanía científica y tecnológica de su país, requisito sin el cual un país no tiene futuro.
Ha diseñado una política de desarrollo industrial con gran estrategia en la cual sobresale la industria de defensa a tal punto que ha logrado un gran desarrollo en el área de tal modo que el país produce por sí mismo sus armamentos para la defensa de su territorio de modo que no lo pueda afectar ningún embargo de armamentos.
Se abastece por sí mismo y a la vez exporta a todo el mundo vehículos blindados, aeronaves, sistemas de artillería y misiles, armamento ligero y municiones. Además, está en proyecto el gran submarino nuclear para proteger las reservas petroleras y recursos minerales y biológicos de la Amazonia azul.
Lo construirá en sus propios astilleros en asociación tecnológica con Francia. Pero los programas de desarrollo tecnológico se extienden a otros sectores industriales, como el espacial, que permitirá tener a Brasil un cohete que coloque en órbita sus propios satélites.
Argentina debería imitar su ejemplo y está en condiciones de hacerlo sin ningún tipo de complejos. En todo este proceso los sucesivos gobiernos de Lula han sido decisivos para su planificación y ejecución.
No debería dudar el pueblo brasileño en seguir respaldándolo, porque si Estados Unidos apoya la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro es para imponerle condiciones que pueden perjudicar los intereses de la nación.
Entiendo que el triunfo de Lula en el balotaje del 25 de octubre próximo sería muy beneficioso para América Latina, para proseguir un proceso de integración regional como el de la Unión Europea, que permita tener proyectos de investigación conjunta en ciencia y tecnología en los cuales participen todos los países que la integran, contribuyendo así al desarrollo económico y social de todos sus integrantes.












