El Media Day de Bakú fue bastante más ruidoso de lo que suele ser la jornada de prensa previa a los grandes premios, generalmente más distendida. Pierre Gasly contó que, después del Gran Premio de Madrid, recibió mensajes de odio y amenazas que llegaron hasta su familia. Empiezo por lo esencial: estoy totalmente en contra del acoso en redes. Nada de lo que pase entre dos pilotos en una carrera justifica una amenaza.
La advertencia de Briatore y el riesgo de darles poder a quienes acosan
Tras la denuncia de Gasly por amenazas, la posibilidad de que Colapinto deje de hablar con la televisión argentina abre una pregunta: ¿a quién perjudicaría realmente esa medida?

Dicho eso, hay cosas que me hicieron ruido.
La primera fue el momento que eligió Gasly para hablar. Pasaron diez días desde Madrid y lo hizo en la previa de otro Gran Premio. Desconozco sus motivos y eso no le quita gravedad a lo que denunció. Pero, como periodista, no puedo evitar preguntarme por qué el tema apareció públicamente ahora.
También me llamó la atención que dijera que antes las cosas no eran así en la Fórmula 1. Cabe en este caso recordar que después del choque entre Pierre Gasly y Esteban Ocon en Mónaco 2024, Ocon denunció los abusos que había recibido en redes. Lo hizo días después posterior a aquella carrera. Gasly, al hablar del tema este miércoles, no mencionó ese antecedente. Al escucharlo, parecía que lo ocurrido apenas dos años atrás no hubiera existido.
Esto deja expuesto que el problema ya existía y no llegó al automovilismo con Franco Colapinto ni con sus seguidores. Los mensajes violentos aparecen en todos los idiomas y contra pilotos de todas las nacionalidades.
Por supuesto que hubo mensajes de aficionados que cruzaron un límite. Hay que decirlo y repudiarlo. Lo que no acepto es que se ponga bajo sospecha a todos los que seguimos a Franco, como si la pasión argentina explicara por sí sola un problema que atraviesa a todo el deporte.
Lo que dijo Briatore me preocupa todavía más. Advirtió que, si los ataques continúan, Franco podría dejar de hablar y Alpine podría suspender las entrevistas a la televisión argentina. ¿De verdad cree que esa es una solución para el odio en redes? Me parece una respuesta demasiado liviana para un problema mucho más profundo.
Además, le da un poder enorme a los malintencionados. Mañana alguien podría crear una cuenta falsa, usar una conexión que parezca argentina y escribir en español para hacerse pasar por un seguidor de Franco. Incluso podría hacerlo alguien que quisiera perjudicarlo. No digo que esté pasando: digo que la advertencia de Briatore abre esa posibilidad. ¿Cómo se comprobaría quién está detrás antes de hacer pagar las consecuencias a Franco y a los periodistas argentinos?
Ese es el peligro que veo. Si una cuenta anónima puede provocar que un piloto deje de hablar con la prensa de su país, quienes acosan terminan teniendo más poder, no menos.
Este miércoles, el propio Colapinto pidió que lo apoyen sin desmerecer a otros pilotos y que también acompañen al equipo. Tiene razón. Podemos querer que Franco le gane a Gasly, discutir cada decisión de Alpine y vivir las carreras con toda la pasión argentina. Lo que no podemos hacer es convertir esa pasión en amenazas. Y lo que tampoco podemos aceptar es que, como respuesta, se le quite a Franco la posibilidad de hablar con la prensa de su país. Sería dejar que quienes acosan decidan por él y por todos los que queremos escucharlo.








