Fueron evacuadas 135 mil personas, en una ciudad de 500 mil habitantes. Un tercio de la población de las cuales 30 mil se albergaron en más de 300 centros de evacuados improvisados en escuelas, capillas e iglesias, clubes, centros comunitarios, universidades, vecinales, asociaciones civiles, gremios, fundaciones, hogares, jardines, centros de salud, sedes de partidos políticos, mutuales. Unas 28 mil viviendas se vieron afectadas y 5 mil quedaron irrecuperables. Los habitantes del Oeste, corridos de su lugar, se plegaron sobre el centro exponiendo una realidad un tanto desconocida o silenciada, la famosa fractura social. Esta creación fragmentada, tal como sostiene Felipe Cervera (2015), generó una nueva centralidad.