Hace casi quince años la presidenta Cristina Fernández de Kirchner mentía en una propaganda donde afirmaba que hasta 2011 había aumentado las jubilaciones un 1.025% con su fórmula de movilidad. Hago esta referencia porque pasó el tiempo y los jubilados continuaron olvidados por los gobiernos de turno.
¿Acaso algún gobierno se preocupó por los jubilados?
El olvido estatal hacia los jubilados se evidencia en pensiones que no alcanzan el 50% de sueldos activos, mientras se ignora la reforma previsional urgente.

El estado dilapidó durante décadas el inmenso fondo de los aportes jubilatorios sin importarle que representaba el seguro de una vida digna para los viejos argentinos.
¿El resultado? Jubilaciones cada vez más miserables, que hoy ni siquiera llegan al 50% de los sueldos en actividad, ya que de acuerdo al RIPTE (Remuneración Promedio Trabajadores Estables) el ingreso medio a marzo 2026 es de $1.775.664, mientras que la jubilación promedio es de $ 689.042, según Ministerio de Capital Humano.
A la dirigencia no le importó formular un nuevo sistema previsional y reemplazar al actual que está quebrado. Aún esperamos. Dos caras de la Argentina 2026: una, el oficialismo y la oposición preocupados por las elecciones del año que viene.
La otra: más de 20.000 empresas cerraron en dos años, casi 400.000 empleos registrados se perdieron y siguen recortando gastos esenciales en salud y educación, en aras de un superávit imaginario, porque como bien lo explica el economista Roberto Cachanosky:
"El superávit financiero se sostiene en parte por la postergación del pago de intereses y las deudas impagas del Tesoro, de lo contrario habría déficit"
En mayo la jubilación mínima fue $463.174 (Anses) con su bono congelado desde 2024. Pero tendría que ser $620.082 si los $204.445 de 2024 se hubieran ajustado por el Indec (203.3%). Y por último el descuido de la salud de 8 millones de jubilados aportantes de un PAMI deficiente por los atrasos financieros del gobierno.
Demasiada injusticia, que debiera impulsarnos a imitar el famoso coro "Va Pensiero", de la ópera "Nabucco" de Giuseppe Verdi, y repetir: "¡Oh Patria mía, tan bella y perdida!"











