"El aquelarre" (Der Hexensabbat), de Ludwig Tieck, es una de esas novelas extrañas del romanticismo alemán que quedaron medio ocultas detrás de los textos más famosos del autor -como "Der blonde Eckbert", "Der Runenberg" o los relatos reunidos en "Phantasus"- pero que en realidad contienen una complejidad bastante mayor.
La fabricación del miedo
Catharina Denisel, figura central de "El aquelarre", desafía las nociones de víctima y villana, atrapada en un juego de poder y superstición medieval.

Publicada en 1832, la novela toma como punto de partida uno de los primeros procesos inquisitoriales por brujería en Europa y lo convierte en algo más inquietante que una simple historia gótica. Tieck no escribe sobre brujas para producir terror en el sentido moderno, sino para mostrar cómo el miedo colectivo puede transformarse en mecanismo político, jurídico y religioso.

La novela trabaja constantemente sobre esa idea: no importa tanto si existe o no el demonio, sino quién necesita que exista. La historia se desarrolla en la Borgoña del siglo XV y gira alrededor de Catharina Denisel, personaje construido con una ambigüedad muy poco frecuente para la época.
Tieck evita convertirla en víctima pura o en figura demoníaca; permanece siempre en una zona incierta, atrapada entre rumores, supersticiones y operaciones de poder. Ahí aparece uno de los grandes aciertos del libro: el clima de paranoia nunca depende de escenas espectaculares ni de episodios sobrenaturales explícitos.
Todo surge de conversaciones, sospechas, acusaciones y discursos teológicos que lentamente van contaminando la realidad. La sensación de amenaza nace del lenguaje mismo.
A diferencia de buena parte del romanticismo alemán más exaltado, Tieck escribe acá con bastante sobriedad. Incluso en los momentos más oscuros, la prosa mantiene una claridad casi seca, y eso vuelve más perturbador el relato.

El medievalismo, los saberes ocultos, las referencias demonológicas y las discusiones religiosas aparecen integrados de manera orgánica, sin la acumulación ornamental típica de cierta literatura gótica posterior.
Por momentos la novela parece anticipar algo del clima opresivo que más tarde desarrollarían escritores centroeuropeos del siglo XX: personajes atrapados dentro de sistemas de culpa que funcionan antes incluso de que exista una prueba real, en una línea cercana a la asfixia moral de Heinrich von Kleist en "Michael Kohlhaas" (1810).
En ese sentido, "El aquelarre" termina siendo menos una novela sobre brujería que una novela sobre la fabricación institucional del enemigo.
La presente edición, con traducción y noticia preliminar de Nicolás Gelormini, recupera además una obra poco transitada dentro de la tradición romántica alemana, devolviéndole parte de la densidad histórica y filosófica que durante mucho tiempo quedó eclipsada detrás de los títulos más difundidos de Tieck.
+ INFO
"El aquelarre", obra de Ludwig Tieck, publicada por Editorial Losada, Argentina, año 2014 (233 páginas).











