En el islam se ayuna durante el mes de Ramadán, que es el noveno mes del calendario islámico. Ayunar durante el mes de Ramadán es uno de los cinco pilares de la religión y es un mandamiento obligatorio para todos los musulmanes, aunque se contemplan algunas excepciones. Por ejemplo, están exentos aquellos que estén enfermos o tengan una salud delicada, las mujeres embarazadas o lactantes, niños y adolescentes que aún no alcanzaron la madurez física, mujeres durante su período menstrual o también aquellos que estén viajando. Dichas personas deben recuperar los días perdidos de ayuno con posterioridad o como expiación alimentar a una persona pobre por la misma cantidad de días perdidos.