Nos escribe Fabián (24 años, Encarnación):

La represión de deseos en la neurosis genera un sufrimiento que se nutre de la culpa y el masoquismo, impidiendo disfrutar la vida de manera plena.

Nos escribe Fabián (24 años, Encarnación):
"Hola Luciano, te escribo porque leí que en varias ocasiones hablás de 'neurosis' y yo quisiera pedirte si podés explicar de una manera que yo entienda –soy estudiante de ingeniería- qué quiere decir esta palabra. ¿Tiene que ver con los nervios y la ansiedad? ¿Es malo ser neurótico? Perdón si mis preguntas son básicas, pero las hago desde el desconocimiento. Así que te pido una mano para entender".
Querido Fabián, primero que nada, te agradezco que me escribas y, sin prurito, nos des la oportunidad a todos de volver a un tema elemental. Es difícil dar una definición simple de un concepto, sin desvirtuarlo. Es un ejercicio que vale la pena intentar, ya que así uno puede darse cuenta también de lo que supone a veces sin darse cuenta.
Porque puede ser que en los términos técnicos se refleje una idea de sentido común que a uno se le escapa y, con palabras altaneras, tal vez dice una trivialidad. Por eso, si tuviera que definir de un modo sencillo qué es la neurosis, diría que es la incapacidad para disfrutar de la vida.
Y agregaría que en los neuróticos siempre vamos a encontrar el detalle que empaña el conjunto, la pequeñez que arruina el día. Ellos mismos lo dicen: "Sé que esto es una pavada, pero…" y en ese "pero" se juega toda la inercia del síntoma. También dicen "No tendría que hacerme problema por esto", a veces se habla de White People Problems.
El saber popular nombra un "quejarse de lleno", que es un modo de dar cuenta de que la neurosis empieza más allá del hambre y la autonservación, es decir, cuando lo que está en juego es la relación con el deseo.
Sufrir de neurosis es que nos preocupe un problema que no debería preocuparnos. Por eso Sigmund Freud decía que cuando pasaba algo verdaderamente importante, la neurosis retrocedía. El problema es que ese sufrimiento también tiene una verdad y no se puede despachar tan fácilmente.
En ese sufrimiento, lo que caracteriza a un neurótico es una pasión; la de redimirse al sufrir. Esta es la porción de masoquismo que está en núcleo de toda neurosis. Cuando un neurótico lleva varios días de buena suerte, enseguida piensa en lo malo que va a pasar.
De la misma manera que interpreta los tropiezos como castigos. Esa inscripción de la satisfacción en términos masoquistas es lo que hace que un neurótico no pueda disfrutar plenamente de la vida. Ni siquiera diría de "su" vida, sino más simplemente de vivir, de estar vivo, porque una parte de esa vida está mortíferamente dedicada a encontrar placer en el sufrimiento.
Esta es una definición muy simple, pero me parece precisa. Hace más de veinte años, recuerdo que en la Biblioteca de la Facultad de Psicología agarré un libro de Alexander Lowen que decía: "Ser neurótico es vivir de una mala manera". En ese entonces me pareció vulgar. Hoy estoy de acuerdo.
Pero esta definición no estaría completa si no le agregamos un segundo componente, la represión. Ya que la neurosis se basa en la represión del deseo. Sin embargo, no es que el deseo estaba antes de la represión y, por lo tanto, se lo reprime; sino que la represión funda un tipo de deseo (neurótico) que queda separado de su posibilidad de ser actuado.
Así es que el neurótico queda sujetado a un deseo. Esta es su forma de ser sujeto, la sujeción. Por ejemplo, una persona se presenta como muy inhibida para tomar decisiones. En cierta ocasión recuerda que el único momento en que se sintió libre para hacerlo fue en su juventud, pero al poco tiempo murió su padre.
En su relato, como suele ocurrir en las neurosis, hecho e interpretación se confunden: dado que fue libre, su padre murió. Esa interpretación ya contiene la célula básica de su neurosis: si el padre murió por mi acto de libertad, entonces desee matarlo.
No obstante, este razonamiento invierte la serie, ya que presenta como causa una consecuencia, reduce el deseo a un efecto y, sobre todo, no explica por qué pudo ser libre antes de la muerte del padre. Dicho de otra manera, más bien toma la muerte del padre como un recurso para la represión, a través de constituir un deseo de muerte que impide actuar en adelante.
El deseo no era previo, sino que a través de la represión se lo proyectó en el pasado, para que pueda justificar que el modo de impedir el acto sea a través de la culpa. Esto es lo propio de la neurosis obsesiva. Si actúo, entonces va a pasar algo malo. De esta manera, en la neurosis el deseo sujeta. No son esos deseos los que se trata que alguien reconozca o actúe a partir de un análisis.
Todo lo contrario. Para un caso (típico) como el que conté, la cuestión no es cómo hacer que asuma el deseo de muerte del padre, sino plantear la pregunta de cómo y por qué pudo actuar en su juventud antes de neurotizarse. Porque nadie "es" neurótico, sino que se neurotiza en situaciones muy puntuales.
Esto que desarrollo es una explicación de dos frases de Lacan, de la misma época: que solo se puede ser culpable de ceder en el deseo (que es el modo lacaniano de explicar la represión) y que el a análisis subjetiva lo que el deseo sujeta.
Sin embargo, si nos adentraremos en estas frases ya estaríamos utilizando recursos que son más técnicos y nos habríamos alejado de la definición simple, así que vamos a dejar la cuestión ahí, en lo simple, para poder situar dos conclusiones.
Por un lado, no es que ser neurótico sea "malo" en sí, pero lo cierto es que es un tipo de enfermedad y requiere tratamiento, sobre todo por el tiempo y la vida que se pierde con ella, en demoras, postergaciones y recursos con los que se podría vivir mejor.
Por otro lado, el propósito de un tratamiento no es que alguien no sea más neurótico y se convierta en una persona ingenuamente feliz. Sí que advierta la cuota de sacrificio con que vive, para no renunciar al esfuerzo de una vida auténtica.
Para comunicarse con el autor: [email protected]