En un escrito anterior me referí a la aplicación de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) en los créditos hipotecarios, porque considero que ha sido y es una verdadera estafa de los financistas aprobada por el Estado Nacional.

A pesar de su cuestionable legalidad, este gravámen bancario sigue muy vigente, afectando a empresarios y ciudadanos, mientras políticos permanecen indiferentes.

En un escrito anterior me referí a la aplicación de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) en los créditos hipotecarios, porque considero que ha sido y es una verdadera estafa de los financistas aprobada por el Estado Nacional.
Hoy quiero referirme a otra estafa del Estado Nacional, como lo es el denominado "impuesto al cheque", que en realidad se llama Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, y grava con una alícuota general del 0,6% por cada operación de crédito o débito en cuentas bancarias y billeteras virtuales.
Fue sancionado en el año 2001 por el entonces presidente Fernando de la Rúa y prologado lógicamente por todos los presidentes elegidos democráticamente -incluso los interinos- hasta ahora, que el actual mandatario lo prologó a través del decreto N° 923/25 hasta fin de 2026.
Este impuesto realmente sirve para hacer un análisis psicológico de conducta social, porque resulta paradójico que a los señores senadores y diputados nacionales en veinticinco años nunca se les haya ocurrido analizarlo.
Por una acción presidencial desesperada en aquel momento se dictó por un año; claro lo hizo un presidente que renunció antes de cumplirse el año, siendo que ninguno de los que lo siguió en el cargo así como ninguna organización empresarial elevaron sus voces en disconformidad, por lo que hasta hoy lo siguen manteniendo.
Es un gravámen ilegal, que tiene la virtud de "duplicarse", algo que se da en el caso de que los empresarios y todo aquel "agente tributario" que debe pagar Ganancias, cuando abona en los bancos con un cheque, sobre el que debe abonar a su vez ese impuesto al cheque. Más claro, echarle agua, como lo recuerda el conocido dicho popular.
Mientras tanto, los administradores del Estado, funcionarios políticos, representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial,... tranquilos en lo suyo. Los ciudadanos -el pueblo- ya nos acostumbramos a la corrupción y demás "desmanes" de nuestra Patria Unitaria y Financista. Y con un plato de arroz nos acostumbramos, mientras los políticos comen caviar.
Pobre la "Argentina pobre". Somos todos campeones del mundo y nos vanagloriamos de ello -sí, porque quizás nos llena de legítimo orgullo a todos como argentinos-, pero al mismo tiempo el desempleo que aumenta y la pobreza que recrudece son para un sector, no para todos, porque algunos no los sufren. Pero... ¿hasta cuándo va a ser así? ¿Hasta cuándo alcanzará para el arroz?