Jesús no era neutral, estaba del lado de los pobres. "Bienaventurados los pobres", dijo, según el evangelio de San Lucas, capítulo 6 versículo 20. No dijo los ricos, los poderosos,... dijo los pobres. Y Jesús no acumuló riquezas, no defendió imperios, no se sentó con los poderosos para quedar bien.
La teología del pueblo
La teología del pueblo, promovida por el papa Francisco, enfatiza el amor de Dios hacia los pobres, cuestionando la acumulación de riquezas y abogando por la justicia social.

Se sentó con gente del pueblo, con marginados, con excluidos, con explotados, con pecadores. Dijo: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de los cielos", según el evangelio de San Mateo, capítulo 19, versículo 24.
La riqueza desmedida no entra en el Reino de Dios. El sistema que acumula mientras otros sufren no es para nada divino. Aquí hay una parábola, la del rico Epulón y el pobre Lázaro, tal cual nos cuenta Lucas -capítulo 16, versículo 19 al 31-, donde uno vive en el lujo mientras el otro en la miseria.
¿Y quién termina mal? El rico, arde en el infierno mientras Lázaro goza en la casa eterna. El rico le pide al padre que mande emisarios a su casa para que le adviertan que dejen de vivir de esa manera, a los de su familia. Pero no, ya no hay tiempo.
Jesús habló de compartir, de justicia, de dignidad, de comunidad. "Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber; estuve desnudo y me vestiste; estuve enfermo y me visitaste; estuve preso y me viniste a ver", según el evangelio de Mateo, capítulo 25, versículo 35. No dijo: "Lo resolvió el mercado".
Dijo: "Tú lo resolviste". Y aquí es donde incomoda. Si hoy alguien dice: "hay que ayudar a los pobres, hay que cuestionar la acumulación de riquezas, poner la dignidad por encima del dinero"… lo señalan de "zurdo", socialista, comunista, peligroso.
La carta del apóstol Santiago retumba en los cielos. "Ahora les toca a los ricos, lloren y laméntense por las desgracias que les han llegado"; "Han amontonado riquezas cuando eran los últimos tiempos"; "Han engordado y viene el día de la matanza"; "Han condenado al inocente y lo han matado porque no se podía defender".
Es por eso que la teología del pueblo militada por el papa Francisco es un lenguaje sobre Dios y que quiere partir del mundo de exclusión, de pobreza, de sufrimientos pero también de alegrías y de esperanzas de los pobres.
A partir de la pobreza y la exclusión. Y la teología del pueblo intenta responder a una pregunta: ¿Cómo decirles a los pobres que Dios los ama y cómo hacerlo seriamente cuando la vida cotidiana de los pobres, parece ser justamente la negación del amor, en el sentido de que no son valorados, son insignificantes?
Por eso la teología del pueblo es una reflexión a la luz de la fe, a la luz del mensaje cristiano.












