Los modos de expresión adolescente toman hoy los entornos digitales como forma hegemónica de despliegue, universo que el mundo adulto no logra comprender y donde, por ello, interviene a destiempo, cuando algunos hechos aciagos ya ocurrieron.
Los entornos digitales y la subjetividad adolescente
Especialistas advierten sobre la falta de marcos de contención para los jóvenes en los entornos digitales y plantean la necesidad de una mirada adulta atenta.

Desde "Artificio. Intervenciones y textos" compartimos reflexiones que pueden habilitar una conversación y una toma de posición. Para el psicoanálisis, el discurso es un aparato simbólico que ordena lugares y funciones, define modos de relación y puntos de imposibilidad, límites. Pero hoy esto último no funciona como tal, fallan las referencias simbólicas.
Entendemos la adolescencia como ese tiempo lógico en que los sujetos, a través del lenguaje en todas sus manifestaciones, buscan dar sentido a lo incomprensible de sus cambios y respuestas al vacío existencial que esas experiencias vitales presentan, poniendo en escena de distintas formas las pasiones de ese tránsito.
Como equipo profesional, creemos importante que los adultos entendamos qué es la IA, cómo funciona y cómo influye en las adolescencias, porque allí se construyen identidades y narrativas propias de los mundos digitales, opacas e ininteligibles para la mirada adulta.
En este escenario de conexiones múltiples confluyen actores y situaciones diversas que navegan mapeando identidades múltiples y fluidas, en conexión con dispositivos que crean y sostienen ámbitos finitos de sentido, "mundos".
En nuestro trabajo en entornos digitales observamos una búsqueda adolescente de identidad, una necesidad de pertenecer y prácticas culturales que instauran códigos inmanentes a las plataformas.
Muchos de estos temas no son abordados por el mundo adulto. Los sujetos adolescentes se relacionan hoy en tanto consumidores, ya no como ciudadanos de un grupo con normas, costumbres, identidad, historia y leyendas que les permitan armar una estructura (un circuito por donde lo pulsional se encauce) y una identidad que posibilite el encuentro con el otro.
Así, la salida de la familia de origen (la exogamia) y el encuentro con la diferencia sexual, con lo distinto, en el barrio, la escuela, el club y la red, ya no se piensa como "paso", con tiempo y rituales, sino a menudo como acting, cortes, consumo de alcohol y drogas, juegos, violencia.
Este pseudo, falso, engañoso discurso, en un mundo estructurado como un "gran espejo", empuja al sujeto social a creer que "todo es posible", que no hay límites ni borde. Lo que genera malestar, interroga o resulta insoportable se vuelve indiferente y desechable, y surge así un espectáculo de "obscenidades".
Los adolescentes excluidos hoy no son los peligrosos, enfermos o locos, sino quienes quedan fuera del circuito de consumo, y su modo de incluirse es "violento", porque falta lazo, falta ley que se organice como discurso regulador y normativizante. Lo tecnológico es parte de lo cotidiano, bajo el imperativo de que todo se alcanza rápido y con éxito.
Las redes sociales se volvieron un lugar de consulta que brinda "soluciones" rápidas a cuestiones complejas. Los recursos tecnológicos son herramientas valiosas, pero según su uso pueden volverse un peligro. El desafío es pensar y hacerse preguntas como: ¿qué uso le damos a lo tecnológico? ¿Cómo utilizar esta herramienta? ¿Qué incidencia tienen las redes sociales?
Vemos cada vez más adolescentes y jóvenes que ponen en acto lo pulsional sin freno a ese desborde. Es aquí donde también nos preguntamos: ¿qué ocurre con los adultos o los referentes?
Es fundamental comprender que el mundo digital es hoy un modo en que adolescentes y jóvenes se vinculan. Pero comprenderlo supone desarrollar herramientas para leer lo que allí circula y entender las formas de relación, los códigos y los discursos que se construyen en esos espacios.
Desde la bibliotecología, entendemos la alfabetización informacional como la formación para movernos frente a la información, saber dónde buscarla, reconocer su origen, comprenderla y evaluarla críticamente para decidir qué hacer con ella. Hoy ya no alcanza por sí sola.
Debe ampliarse hacia una formación en ciudadanía digital, entendida no como dominio técnico de dispositivos o plataformas, sino como preparación para comprender y participar reflexivamente en un universo que excede la información, donde circulan contenidos, imágenes, discursos, opiniones y formas de vincularnos.
Un universo sin precedentes, cada vez más determinante en la construcción de nuestras subjetividades. Esta formación no puede llegar después de los problemas, necesitamos construirla antes y de manera continua.
Trabajo realizado por el dispositivo interdisciplinario de Artificio, integrado por las siguientes profesionales: Natalia Giusanni y Laura Gili (psicólogas), Laura Cáneva (bibliotecóloga) y Paola Barzola (licenciada en Comunicación Social y doctora en Ciencias Sociales), bajo la coordinación de María Silvina Bianchini (magíster en Psicoanálisis).
En equipo
"Artificio. Intervenciones y textos" es uno de los dispositivos de Artificio, que reúne a profesionales para ejercer un trabajo en la comunidad desde el psicoanálisis. Además, brinda espacios de formación para abordar articulaciones posibles con el arte, la literatura y la educación, poniendo el acento en su capacidad de transformación y de acción sobre el sujeto.














