Para algunos fue el "Poeta de la Calle", para otros el "Prócer del Arrabal". Lo importante es que Celedonio Flores adoptó como academia su propia vida, e hizo carne en él esa tarjeta postal donde las ruedas de las chatas dejaban sus huellas y el grito del cuarteador en camiseta y látigo en mano aportaba la versión sonora.
Para el récord de mi vida… sos una fácil carrera
El tango "Canchero" refleja la historia de un hombre que vive sus días como si fuera el protagonista de una eterna puja de caballos en las que va de "ganador", confiado en su suerte y sus habilidades. Sin darse cuenta, quizás, que en el amor, las cosas que realmente importan son otras.

En 1930, Celedonio aportó la letra y Arturo de Bassi la música, para pariri entre ambos una de sus mejores composiciones: "Canchero". En sus versos, el "Negro Cele" se refiere a un personaje que encapsuló y describió su vida, y sus relaciones amorosas, con las carreras de caballos, las que dice "ganar con facilidad y al trotecito nomás".
"Canchero" es un tango bravo, pero humano. De esos que contienen una gran grieta escondida. Es el retrato de un hombre heredero de una manera de estar en el mundo. Hereda el juego y las carreras de caballos, pero también algo mucho más profundo: el convencimiento de que la vida se gana de atropellada, con un caballo ganador agazapado en la gatera.
Ay amigo, la vida se gana de otra manera: no te autopercibas ganador ni te creas el más vivo, más despierto o más pillo que el resto. Nunca confundas rachas con destino. Tampoco definas al juego como escuela de vida, ni la suerte como aliada eterna.
Tal vez el caballo sea una oportunidad rápida, acompañada por un golpe de suerte, pero detente, es muy importante avanzar de a poco; a veces es necesario y hasta obligatorio mirar atrás, revisar,... ¿está claro? ¿Capisci? En fin, está en la conciencia de cada uno; no intento con ello el aplauso, ni mucho menos que compartan mi opinión.
El tango "Canchero" no habla del juego. Habla de aquellos que viven apostando sin hacerse cargo, pero nos dice en voz baja, casi imperceptible: "No todo se gana corriendo… algunas cosas se pierden por no bajarse del caballo a tiempo".
Es la confesión de un hombre que se cree haber llegado, pero sin haber largado, como si la experiencia le potenció su orgullo y este no lo dejó conmover, ni percatarse que en el juego, el amor y la vida todo esta medido con la misma vara burrera:
"Para el record de mi vida sos una fácil carrera/ que yo me animo a ganarte sin emoción ni final/ te lo bato pa' que entiendas en esta jerga burrera/ que vos sos una potranca para una penca cuadrera/ y yo, che vieja, ya he sido relojeao pal´ nacional"
De esta forma, el personaje se planta. Se siente ganador antes de alzar las cintas. Soberbio, canchero y hasta despectivo, se cree con derecho por haber pagado el precio de ver caer sus ilusiones. Y dentro de su errático conflicto, confunde al amor de una mujer con una carrera más, con una potranca sin historia que no puede competir con un veterano probo.
"Tómatela", dirían sus amigos del café. El protagonista todo lo reduce a una competencia, incluso el amor. No hay emoción ni final, solo es un mero cálculo:
"Vos sabés que de purrete tuve pinta de ligero/ era audaz, tenía clase, era guapo y seguidor/ por la sangre de mi viejo salí bastante burrero/ y en esas biabas de barrio figure siempre primero/ ganando muchos finales a fuerza de corazón"
Se siente orgulloso de su tradición masculina y la influencia de su padre, bastante burrero también, lo cual hace evidente su comportamiento en su juventud, destacando su audacia, su guapeza y su clase que lo ubico siempre en el podio de los ganadores. No es rebeldía, no se trata de talento pero se siente orgulloso por esa tradición que le aporta identidad:
"El cariño de una mina, que me llevaba doblado/ en malicia y experiencia, me sacó de perdedor/ Pero cuando estuve en peso y a la monta acostumbrado/ que te bata la percanta el juego que se le dio"
Importante quiebre en este párrafo: aparece la mina que lo saca del pozo pero no por ternura, sino por experiencia y mucho mas por maliciosa, como él, que no deja de dominar el juego pues logra estar "en peso " y vuelve acomodar la monta. Evidentemente el amor siempre queda subordinado al azar:
"Ya después en la carpeta empecé a probar fortuna/ y muchas veces la suerte me fue amistosa y cordial/ Otras noches salí seco a chamuyar con la luna/ por las calles solitarias del sensiblero arrabal"
Es un "desorejado" el amigo, pero honesto por fin, se bajó del poni y reconoció que transitó por buenas y malas. Y que cuando la suerte le dio la espalda, y anduvo "seco y loco" derrotado y en soledad dialogó con la luna, pero no se arrepintió, no aprendió nada, sino que se endureció:
"Me hice de aguante en la timba y corrido en la milonga/ Desconfiao en la carpeta, lo mismo que en el amor/ yo he visto venirse al suelo sin que nadie lo disponga/ cien castillos de ilusiones por una causa mistonga/ y he visto llorar a guapos por mujeres como vos"
Honesto dije, reflexivo en su rebeldía por experiencia en timba y milongas que lo llenó de desconfianza en el juego y en el amor, pero se conformó y se empoderó viendo que castillos de ilusiones sucumbían de la nada y guapos que aflojaron derramando sus lágrimas por mujeres:
"Ya ves que por ese lado vas muerta con tu espamento/ yo no quiero amor de besos, yo quiero amor de amistad/ nada de palabras dulces, nada de mimos ni cuentos/ yo busco una compañera pa´decirle lo que siento/ y una mujer que aconseje con criterio y con bondad"
Su fija es el juego. No quiere amar, no quiere palabras dulces, convencido sí, que necesita una compañera pero que no le desordene la vida. Se niega a perder. Primero él, segundo él y tercero él. Siempre él. Este tango no glorifica al ganador, al contrario, lo expone ya que se refiere a un hombre acorazado en su experiencia, desconfiado y escudado en un pasado para no arriesgar.
El "canchero", el personaje de este tango, cree que la vida es una carrera fácil, pero él no corre, ve pasar los pingos desde la tribuna. Y aunque ganó muchas veces, se bajó antes de la carrera mas difícil: la de amar con todo lo que significa esa palabra.
Hasta la próxima.
Al Negro Cele (*)
Fiel moreno que nacieras en el barrio Villa Crespo
Fue tu idioma lunfardezco brochazos de inspiración...
La bohemia entremezclaba la locura de los sueños,
El vagar por esas calles como los perros sin dueños
Sin un cobre en los bolsillos, con un verso en gestación...
Por ser taura negro Cele, mi respeto te profeso
Vos, me llegas hasta el hueso como bien diría Julián...
Batiéndome en "Mano a mano" el berrinche ´e la percanta,
Que revoleó a la marchanta los morlacos de un bacán
Entre copas de champán, que al final lo dejó chanta...
Quizás clavas la guampa deschavando hondos dramas
Volcando en el pentagrama la miseria que hay en "Pan"...
Y soslayando un afán con perfiles de intención,
Molerá una canción el asma de un organito
A la luz de un farolito, con su fúnebre visión...
Las notas de un bandoneón como réquiem en las noches
Saludará al "Viejo coche" cual fantasma que camina...
Habrá una "Milonga fina" en el cotorro diquero,
Y un "Muchacho" milonguero silbando un tango sin fin
Pondrá música al rondín, de un vigilante nochero.
(*) Poema de Osvaldo France (Osvaldo Francella).












