Quirno anunció desde Washington que Argentina firmó el acuerdo comercial con Estados Unidos
El canciller confirmó la rúbrica del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco junto al jefe del USTR, Jamieson Greer, y abrió una nueva etapa en la relación bilateral. Se espera la publicación del texto oficial para su entrada en vigor y mensurar el impacto en aranceles, agro, tecnología, propiedad intelectual y minerales críticos.
Quirno destacó que el acuerdo con Estados Unidos fortalecerá la cooperación económica, abriendo mercados y eliminando barreras arancelarias.
Este jueves, el canciller Pablo Quirno anunció desde Washington que la Argentina firmó el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos, un entendimiento que había sido anticipado hace casi tres meses como “acuerdo marco” y que ahora, con la versión final rubricada, entra en una nueva fase de implementación y definiciones.
“Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre la Argentina y Estados Unidos. Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del USTR por construir juntos este gran acuerdo. La Argentina será próspera”, escribió Quirno en su cuenta de X, al salir de la sede de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, donde firmó junto a Jamieson Greer, titular del organismo.
En la previa, se especulaba con la rúbrica final podría darse entre Donald Trump y Javier Milei, considerando que en las próximas semanas tienen en agenda eventos en común. Pero la administración norteamericana habría preferido bajar el tono de los pactos arancelarios, ante las críticas internas, particularmente, del sector agropecuario local por el impacto potencial de la cuota de carne que ya había sido un reclamo en el anuncio del acuerdo marco.
A Quirno lo acompañaron el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Luis Kreckler, jefe negociador del acuerdo; el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda, y el jefe de Misión Adjunto de la legación diplomática, Juan Cortelletti.
Según se dio a entender desde el Gobierno, la firma no agota el proceso. Ahora se abre un tramo de trabajo técnico y político. Funcionarios al tanto de las negociaciones dejaron planteado que hay temas que podrían requerir reformas de leyes y otros que necesitarán ratificación de tratados internacionales por lo que requerirán aval del Congreso; mientras que asuntos administrativo podrían instrumentarse desde el Ejecutivo.
La rúbrica llegó, además, luego de meses de negociaciones y una expectativa en aumento, dado que Estados Unidos había firmado documentos comerciales con El Salvador y Guatemala, dos países que también habían suscripto un acuerdo marco en noviembre.
En aquella oportunidad, la Casa Blanca había expresado que el acuerdo apuntaba a “una asociación económica más sólida y equilibrada”, con el objetivo declarado de impulsar crecimiento de largo plazo, ampliar oportunidades y crear un entorno “transparente y basado en normas” para el comercio y la innovación.
Los ejes que se anticipan
Aunque el documento definitivo aún no se difundió, las referencias disponibles anticipan un acuerdo amplio que abarca aranceles, eliminación de barreras no arancelarias, propiedad intelectual, acceso a mercados agrícolas, regulaciones para bienes tecnológicos y cooperación en minerales críticos, entre otros puntos.
Según los lineamientos que se dejaron trascender, el acuerdo contempla que los países “abrirán sus mercados recíprocamente para productos claves”. En particular, se indicó que la Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados de exportación de bienes de ciudadanos estadounidenses, incluidos ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnologías de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas.
Quirno también encabezó reuniones con empresas que impulsa en la Argentina dos proyectos mineros vinculados a la producción de cobre.
Estados Unidos, por su parte, se compromete a eliminar aranceles recíprocos sobre ciertos recursos naturales no disponibles en su territorio y sobre artículos no patentados para uso en aplicaciones farmacéuticas.
En el capítulo agropecuario, se menciona que Argentina abriría su mercado al ganado bovino vivo estadounidense, además de productos avícolas y quesos. También se anticipan mejoras en el acceso bilateral para la carne vacuna, un tema históricamente sensible y, a la vez, estratégico en cualquier negociación comercial.
El apartado de propiedad intelectual aparece como otro pilar: se habló de reforzar la aplicación de la ley contra falsificación y piratería, incluido el entorno digital, y de armonizar estándares, un punto especialmente valorado por la administración estadounidense.
El otro acuerdo en Washington
La firma comercial se encadena con otro movimiento que Quirno concretó un día antes en Washington: la suscripción de un “instrumento marco para el fortalecimiento del suministro en minería y procesamiento” de minerales críticos junto al subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau.
Ese paso se dio en el marco de una cumbre global de minerales críticos convocada por el Departamento de Estado que lidera Marco Rubio, con participación de 54 países y la Comisión Europea. Además de la Argentina, otros 10 países firmaron acuerdos o memorandos bilaterales.
Para Estados Unidos, el capítulo es estratégico en su disputa geopolítica con China. Para el Gobierno argentino, es una vidriera: promete inversión, demanda y un lugar “preferido” en la cadena de suministro que Washington intenta rearmar.