El petróleo caro da otra oportunidad a las pymes santafesinas de biodiesel
El gobierno nacional quita límites técnicos (y excusas) al lobby de los hidrocarburos frente a los precios competitivos de las energías verdes. Es una señal positiva para las naftas, pero resta tomar decisiones políticas con el diesel.
El gobierno nacional autorizó a los productores de combustibles a aumentar la cantidad de bioetanol en las nafta.
Desde la sanción de la Ley 27.640 de agosto de 2021 que contó con los votos del kirchnerismo que tenía la mayoría en el Congreso, al sector pyme productor de biodiesel de la provincia de Santa Fe le quedó apenas el 7,5% del total del corte obligatorio para el diesel. Sin embargo, con la multiplicación del precio del petróleo a nivel internacional resurgen motivos económicos para que esas empresas recuperen el 12% que se les había asignado, también por una ley impulsada por el mismo signo político, pero en 2006. (1)
Durante el ciclo económico anterior, con el dólar caro y el freno a las importaciones, el biodiesel era también más barato frente al diesel que la Argentina debe importar por su incapacidad para producirlo para cubrir la demanda interna. Y poco se aprovechó esa decisión por lo señalado arriba: una decisión política nacional que dañó a Santa Fe y ya lleva cuatro años y medio.
Hoy, con el peso apreciado y el billete verde muy por debajo de las bandas cambiarias, pero el precio del barril por las nubes ante la guerra en Medio Oriente la opción verde recupera el interés oficial.
Una señal
Esta semana el gobierno nacional autorizó a los productores de combustibles en la Argentina a aumentar la cantidad de bioetanol en las naftas. Subió el límite técnico para su incorporación a un nivel que -desde hace décadas- reclama ese sector que sobre todo está asociado a cultivos de caña de azúcar y maíz.
Esa noticia ha sido celebrada sobre todo en las provincias que producen bioetanol, sobre todo Córdoba y Tucumán pero no es ese el caso de Santa Fe. Su fuerte es el biodiesel a agregar al diesel.
La Resolución 79/2026 busca aliviar la presión sobre los precios a las refinerías de petróleo que siempre se opusieron a tocar ese límite técnico (que mide la presencia de oxígeno en las naftas).
En definitiva, para naftas se habilita -no se obliga- a usar hasta 15% de bioetanol (alcohol). El máximo era 12%. Los argentinos que viajaron a Brasil en auto este año cargaron sin notarlo hasta 30% de biocombustible, porque la alconafta del gigante del sur ha avanzado mucho más que en la Argentina. (Ambos países iniciaron juntos su desarrollo en la década de los '70). Brasil ha previsto agregar hasta 40% de alcohol a las naftas para dentro de cuatro años.
No más excusas
Hasta aquí, la Casa Rosada se ha limitado a actuar según sus convicciones sobre la libertad de mercado. Dar a las productoras de combustibles en la Argentina la chance de usar una mayor cantidad de biocombustibles en las naftas. Pero no ha obligado a su mayor uso. Y mucho menos, a trasladar ese ahorro que es producto de las ventajas productivas argentinas a los surtidores.
¿Hay condiciones en el país para que los productores de combustibles compitan por sus precios finales? Sin dudas, los consumidores tienen la respuesta.
Lo dicho es relevante porque la súper en Santa Fe hoy no se consigue por menos de 2.005 pesos. Sin regulaciones más que para la Patagonia, donde hay un subsidio especial, es por supuesto más barata en el Amba y muchísimo más cara en los extremos del NOA y el NEA. Idéntica pregunta retórica: ¿Pueden los biocombustibles morigerar los precios en las estaciones de servicio?
El límite para añadir alcohol a las naftas argentinas se ha movido por razones no técnicas: el precio del petróleo. Lo importante es que en el futuro no habrá excusas para dar marcha atrás.
Por más de 20 años, las petroleras usaron ese supuesto límite técnico para resguardarse una porción mayor de un mercado interno que tiene costos nacionales y precios que hoy se acomodan según los vaivenes internacionales.
El gobierno nacional autorizó elevar al 15% el contenido de etanol en la nafta, buscando mitigar el impacto del alza del petróleo en los precios locales.
U$S 1.500 millones de importaciones
El diesel tiene una vida paralela a las naftas. Y una enorme diferencia. Hoy el país podría ahorrarse 1.500 millones de dólares en importar diesel si usara más biodiesel. Ese margen y la aceptación técnica en las regulaciones argentinas de que el diesel puede contener hasta 20% de biodiesel, dan otra perspectiva.
Mientras en naftas, Argentina no es importador, lamentablemente en el diesel sí. Y si décadas atrás el dólar caro daba argumentos más que suficientes para aumentar el corte obligatorio de biodiesel, hoy es su competitividad mayor frente al petróleo a importar su principal punto a favor. ¿Se hará?
En el sector, los empresarios santafesinos pyme esperan que las refinerías, con lógica económica, utilicen más biodiesel en su diesel por estrictas razones económicas. Habrá que ver si eso sucede. El esquema del gobierno nacional es permitir y no obligar.
Mientras tanto, para todo el flujo verde a sumar al diesel hay un "cupo" que la perjudicial ley de 2021 impuso a las pymes santafesinas de apenas 5% (llegó luego al 7,5% ante la evidencia de los costos). Se trata de un piso, ese es el mínimo del corte verde.
En materia de regulaciones está aceptado desde el punto de vista técnico que puede haber hasta 20% de bio en el diesel. Santa Fe demostró que pueden funcionar colectivos con 100% de biodiesel en 2018. (1)
Es verdad que siempre hubo gestiones oficiales de las autoridades provinciales y del sector frente a la Nación en reclamo de cambiar la ley que perjudica a Santa Fe. Esta vez el escenario está momentáneamente a su favor con otras razones constantes y sonantes más allá de los probados beneficios ambientales de las energías verdes. Las conversaciones siguen y se espera que haya novedades en el corto plazo.
(1) En 2018 Santa Fe apuntaló con pruebas técnicas en la práctica los beneficios del biocombustible que la Nación finalmente desechó en 2021. El proyecto BioBus del Estado Provincial midió rendimientos de dos ómnibus en Rosario alimentados solo con biodiesel. El combustible B100, biodiesel al 100%. Otras unidades utilizaron una mezcla al 25%.
Fue un contundente trabajo de la Secretaría de Estado de la Energía de Santa Fe, el municipio rosarino, la Cámara Argentina de Biocombustiles (Carbio), la Cámara de Empresarios Regionales Elaboradoras de Biodiésel (Cepreb), y la Consultora ALG.
(2) En 2006, el entonces presidente Néstor Kirchner impulsó junto con políticas para que se reconozcan los esfuerzos ambientales argentinos en el pago de su deuda externa, la ley 26.093, de biocombustibles que perdió su vigencia. Fue reemplazada por la 27.640.En la primera el biodiesel tenía un corte obligatorio del 10%, en la segunda del 5% y se subió luego al 7,5%.
La ley vigente contradice los acuerdos ambientales internacionales que suscribió el país. Fue rechazada por las demás fuerzas políticas en el Congreso y aprobada por el oficialismo de entonces.