Apenas sonaron los primeros atisbos de que Patricia Bullrich se iba a volver a diferenciar de los hermanos Milei, en este caso por el intento gubernamental de que cayera el pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal -y familiar del periodista Hugo Alconada Mon-, uno de los más altos referentes del denominado ‘karinismo’ pasó por la Sala de Prensa de Casa Rosada para tirar una frase con respecto a la relación entre la veterana dirigente; el Presidente, y su hermana: “Se rompe pero no se dobla”.
En Casa Rosada aseguran que la relación entre los hermanos Milei y Bullrich “se dobla, pero no se rompe”
Los últimos desplantes de la ex ministra de Seguridad al jefe de Estado y a la Secretaria General producen ruidos en las galerías de Balcarce 50. Sin embargo, los operadores mileístas y bullrichistas todavía optan por poner paños fríos a las divergencias


A esas alturas, la ex ministra de Seguridad de la Nación ya se había expedido sobre la dilatada Declaración Jurada de Manuel Adorni y ahora volvía al ruedo individual de plantear la ‘objeción de conciencia’ a la hora de sostener el respaldo a la abogada que ya superó la instancia de la Comisión de Acuerdos, presidida por el libertario riojano, Juan Carlos Pagotto, y que asimismo, contó con nueve firmas, entre las que se cuentan las de mileístas, radicales y macristas.
El repaso de la relación
Hace unos meses atrás, en el ala sur de Balcarce 50, una voz oficial se animaba a cuestionar en modo ‘baja intensidad’, la capacidad de la ex titular del PRO para posicionarse mediáticamente por sobre muchos de los funcionarios violetas y de otros partidos. “A ‘Pato’ le gusta el protagonismo, es una de sus formas de hacer política, y hay que reconocerle que con eso mal nunca le fue. Acá está todo bien mientras no contradiga los postulados de nuestro líder, porque de esa manera suma… ¿Quién no quisiera tener a una dirigente dotada de tanta experiencia jugando en su equipo?”, se preguntó el joven militante de Las Fuerzas del Cielo, que tuvo idas y vueltas con ella, en particular cuando ocurrió el incidente con el fotógrafo Pablo Gallo, que casi pierde la vida en uno de los operativos de las fuerzas federales -que en ese momento estaban a su cargo-en las marchas en el Congreso.

Esa imposición en referencia a cómo se debían empezar a ejecutar los esquemas y anillos de seguridad en torno al Parlamento cada vez que hubiera movilizaciones fue un detonante en la relación de Bullrich con el ‘Triángulo de Hierro’. A partir de allí, y como flamante afiliada a La Libertad Avanza, los Milei decidieron enviarla a ser candidata a senadora por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y promover a su segunda, Alejandra Monteoliva, en el cargo que tuvo que dejar a regañadientes. Pese a ser premiada como jefa de bloque libertaria, en la sede ejecutiva, detrás de las exaltaciones públicas que el primer mandatario hace de su gestión y figura, no son pocos los que todavía hoy sostienen que quien de verdad llevó adelante el proceso de la casi eliminación de los piquetes y hasta el Plan Bandera fue la actual responsable de la cartera, de quien siempre se supo que se cobijó desde el principio bajo el ala de Karina, la secretaria General de la Presidencia.

Las causas judiciales contra el vocero y jefe de Gabinete Adorni, el único potencial rival libertario que tenía la actual legisladora, reavivó la posibilidad de una Patricia Bullrich yendo a disputar la jefatura del gobierno porteña, con o sin el respaldo del mileísmo. “Ella nunca cortó lazos con los principales referentes del macrismo, hablo en especial de Cristian (Ritondo), pero nosotros tampoco, y es con él con quien hemos tenido la mejor relación por fuera de los caprichos y celos de Mauricio”, expresó uno de los colaboradores ministeriales que entra y sale permanentemente del despacho de Santiago Caputo.
El titular de la bancada amarilla nunca entabló un buen vínculo con los primos Menem, de hecho, le ha tocado apuntar al mandamás de la Cámara baja cuando su fuerza quedó afuera de la Bicameral de Inteligencia, o en los últimos días, tras declaraciones de la misma voz riojana, que declaró que una plausible candidatura del otrora mandatario de Cambiemos beneficiaría al kirchnerismo.

Tras amagar con no invitarla a la reunión de Gabinete del 25 de mayo pasado, y tampoco al cónclave de Mesa Política de la jornada posterior, el presidente Milei tuvo que recalcular e ir contra los deseos de su hermana y proceder a convocar a su ex adversaria en las elecciones presidenciales de 2023 a los dos eventos. Hasta hubo foto en el balcón de la Rosada. “Esta semana no habrá encuentro con ministros ni mesa política ampliada”, anunció uno vocero informal de la Secretaría General, que minimizó las divergencias con una de las principales aliadas que tiene la administración central.
“Nadie va a romper nada. Patricia y Karina saben que nuestro principal enemigo es el populismo que proponen los kirchneristas con sus satélites naturales de la izquierda y de las pocas fuerzas provinciales que los bancan a sabiendas de que se están perjudicando. Ahí lo tiene a Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra de Fuego) y a otros más, como el pampeano (Sergio) Ziliotto predicando el antimileísmo, pero que detrás de cámara tratan de no quedar afuera del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) a toda costa. Muchos no reconocen que hablan con nosotros porque quieren mantener esa pequeña base cristinista en sus distritos, que ya no saben si les garantiza triunfos, y que además se va desintegrando con el correr del tiempo”, concluyó la garganta oficial.
La última postura de Bullrich
Por lo pronto, Bullrich salió a tranquilizar las aguas asegurando que “no hay riesgo de fractura” en el bloque libertario, e inclusive arrojó flores a las intenciones del Gobierno nacional de mejorar el Poder Judicial. No son pocos los que fueron al archivo de la ex ministra de trabajo de Fernando de la Rúa y recordaron cuando hasta antes de los comicios -en donde fue derrotada por Milei- negaba sistemáticamente diferencias con Mauricio Macri y con Propuesta Republicana, lugar del que se fue sin remordimientos, pero dejando aliados que insisten en que debe postularse otra vez para disputar la primera magistratura.
“Es otro contexto, Patricia y Mauricio nunca tuvieron diferencias de fondo, si se quiere cometieron el error de caer en el pecado de la vanidad, pero ese error le abrió las puertas a Milei. Hoy maduraron y son conscientes de que otros cuatro años de esto no beneficia a nadie, por eso tienen un compromiso con sus trayectorias y con el país”, sentenció un legislador del PRO que ya no visita la Casa de Gobierno pero que mantiene amistad con muchos hombres y mujeres que participan de la gestión, haciendo equilibrio entre el pasado cambiemita y el presente libertario.








