En la reanudación de la causa Cuadernos, el defensor de Cristina Fernández de Kirchner volvió a pedir la nulidad al plantear que el expediente nació viciado y que las confesiones se obtuvieron bajo presión.

Se retomaron las audiencias, tras la feria judicial de verano. El abogado Carlos Beraldi que representa a la expresidenta volvió a cuestionar el procedimiento alegando irregularidades de origen.

En la reanudación de la causa Cuadernos, el defensor de Cristina Fernández de Kirchner volvió a pedir la nulidad al plantear que el expediente nació viciado y que las confesiones se obtuvieron bajo presión.
Luego de la feria judicial, este martes el Tribunal Oral Federal 7 retomó el juicio su marcha con la etapa de cuestiones preliminares, un tramo técnico en el que los abogados plantean objeciones procesales antes de entrar en los hechos.

En ese marco, Carlos Beraldi solicitó nuevamente que la investigación que tiene a su defendida es acusada de ser la jefa de la asociación ilícita sea declarada nula en todo lo actuado hasta el momento.
Más allá del planteo, la ex vicepresidenta no participó de esa jornada: el tribunal dispuso que los imputados no están obligados a estar presentes en este tramo.
El eje central del planteo de Beraldi fue el supuesto direccionamiento del expediente. La defensa sostuvo que hubo forum shopping —la búsqueda de un juez y un fiscal determinados— y que, incluso, se habría tomado contacto con la prueba antes de que el caso quedara formalmente encaminado.
En esa línea, Beraldi apuntó contra el fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadio, y reclamó que el proceso no pudo nacer “a dedo” sino por sorteo, remarcando que el expediente “surgió de un engaño” ya que antes de su inicio el fiscal y el juez del caso "habían tomado contacto directo con la prueba”.
Además, para sostener la crítica al origen del expediente, Beraldi vinculó el caso con el condenado “falso abogado” Marcelo D'Alessio y exhibió conversaciones y referencias que, según su postura, demostrarían un “mecanismo” de extorsión y espionaje ilegal alrededor de la investigación. Esa conexión fue presentada como una de las razones por las que el tribunal debería frenar y revisar el proceso antes de seguir adelante “años” con el juicio.

El segundo frente fue la llamada “estafa de los arrepentidos”. La defensa cuestionó el uso de la ley del arrepentido y describió un esquema de presión —con detenciones preventivas y amenaza de cárcel— para “quebrar” a imputados y forzar declaraciones.
En el debate también asomó un planteo de inconstitucionalidad sobre la ley 27.304 (arrepentido), bajo el argumento de su aplicación a hechos anteriores a su sanción en 2016. "Este proceso se sostiene sobre un artificio que supone ser la supuesta Ley de los Arrepentidos, acá no se usó un mecanismo legal. Se convirtió a la justicia en un elemento de presión y chantaje”, sostuvo en su exposición.
Después de Beraldi, otras defensas se alinearon en la misma línea de ataque. El abogado Maximiliano Rusconi, por ejemplo, reclamó la nulidad y cuestionó la “vaguedad” de la acusación contra Julio De Vido, además de pedir que no avance el juicio mientras haya prueba pendiente de incorporación.

También apareció otra discusión que vuelve a escena: el estado y la trazabilidad de los cuadernos atribuidos a Oscar Centeno. Hubo defensores que insistieron con preguntas sobre dónde están los cuadernos y sobre contradicciones del chofer arrepentido.
El cronograma inmediato prevé que, una vez que terminen de exponer las defensas en esta etapa, la fiscal Fabiana León tome posición sobre los planteos y, luego, el tribunal resuelva si atiende alguno de esos pedidos, con una definición proyectada para las próximas semanas.